Las políticas de incentivos al sector turismo
que ha puesto en marcha el Estado Dominicano han sido exitosas. No hay meta que
no se haya conseguido ni objetivo que no haya sido alcanzado. Así lo muestran
todas las políticas puestas en ejecución para con este sector.

En 1939, se
empezó a hablar de la necesidad de fomentar la industria sin chimeneas en el
país y como hongos de la tierra emergieron hoteles de ciudad paradigmáticos
para la ciudad de Santo Domingo y todo el país como el Hotel Jaragua, el
Hispaniola y otro hotel por cada municipio cabecera de provincia. Cuando
aparecieron esos primeros hoteles modernos con ocasión del Primer Centenario de
la Fundación del Estado Dominicano, la crítica dijo que respondían a la
megalomanía del gobernante de turno, luego la nación ha podido observar cómo
muchos de esos hoteles todavía rinden frutos al país.

Más tardes cuando, por ejemplo, con ocasión
de la Feria de la Confraternidad del Mundo Libre, se construyeron otros hoteles
con el objeto de albergar a la avalancha de invitados a la fiesta de los 25
años del casamiento del “Jefe con la patria”, se construyeron: el hotel El
Embajador y otros, la critica dijo que el fasto de Trujillo y no la hotelería
era lo que impulsaba  esa hotelería. El
tiempo ha mostrado y muestra que esa fue y sigue siendo una de las mejores
inversiones que ha hecho el Estado Dominicano en toda su historia.

Todo mundo sabe que el mejor empuje y la
mejor planificación hacia un turismo de gravitación en República Dominicana,
las hizo el gobierno de Juan Bosch, el Golpe de Estado contra su gobierno
impidió la materialización de tan noble causa. Pero cuando el año de 1966 fue
declarado como Año Internacional del Turismo por la Organización de las
Naciones Unidas –ONU-, en tanto y cuanto fenómeno propiciador de las buenas
relaciones entre los pueblos y estados del mundo, y el entonces Presidente de
la República, doctor Joaquín Balaguer, solicitó a la UNESCO y a la Organización
de Estados Americanos –OEA-, que realizasen estudios de factibilidad sobre las
posibilidades para desarrollar un turismo de gravitación en el país y los
mismos se hicieron, se concluyó en que en efecto, el país disponía de los
recursos indispensables para tal empresa. Es de ahí que nace la política
desarrollista de Balaguer que permitiría al país entrar a la competencia por el
mercado turístico del Caribe y que catapultó a la Balaguer como visionario
político.

Cuando el PRD decide cambiar la política
desarrollista de Balaguer, para dar paso a la promoción de una política pública
de incentivos al turismo vía la iniciativa privada, el país vio emerger un poderoso
sector turístico privado que desde entonces es predominante en todo el Caribe.
Es decir, el turismo ha dado al país un sitial en la arena internacional que
ningún otro sector de la economía ha podido lograr. Cierto, hubo excesos en las
políticas del PRD como el endeudamiento externo y la brutal devaluación de la
moneda criolla pero los estudios muestran que los mismos obedecieron a otros
factores ajenos al turismo, sino que, por el contrario, el turismo suministró
al país las divisas que la economía del postre había dejado de suplir. Esto es,
el sector turismo pasó a ser la tabla de salvación del Estado Dominicano a lo
largo y ancho de las décadas de los ochenta y de los noventa y más allá.

Ahora que el Presidente Danilo Medina Sánchez
se ha propuesto cumplir con la nueva definición de país turístico indicando que
es aquel capaz de generar tantos visitantes al año como población tenga, esto
es 10 millones de turistas al año, el país requiere un rediseño de su política
turística. Este rediseño pasa, primeramente, por retornar a la política exitosa
del fomento e incentivos a la inversión turística. Claro, en el pasado, dicha
política se sectorizó tomando como foco determinados polos o regiones
turísticas de la geografía nacional. Ahora la idea central consiste en declarar
a todo el país como circuito turístico. Idea que secundamos pues todo el país
constituye un activo turístico. Además, las bondades del turismo en tanto y
cuanto actividad propiciadora del desarrollo consiste primariamente en su
efecto distributivo y democratizador, por tanto, una declaratoria de este tipo
no haría más que favorecer a las regiones más deprimidas pues allí el precio de
los recursos indispensables para el turismo son competitivos lo cual les
permitiría salir de su letargo. Así, por ejemplo, el suroeste sería la región
más favorecida pues el precio de sus inmuebles sería más atrativo que el de
otras regiones, y así sucesivamente.

Claro, esa política de manera aislada no es
suficiente, se requiere además, el desarrollo de otros tópicos como
señalización y reparación de la infraestructura vial del país, los aspectos
seguridad y seguridad jurídica de garantía de que dicha política no sería
cambiada a corto ni mediano plazos, es otro de sus componentes esenciales. El
ordenamiento territorial y, sobre todo, el respeto por las áreas protegidas
pues la relación turismo-ecología resulta indispensable pues los recursos
naturales son la materia prima del turismo, sin el uno no puede existir el
otro. De ahí la necesidad de un balance equilibrado entre ambos.

Por último, ninguna política turística puede
ser efectiva sin una adecuada política pública en materia de consumo, pues así
como el medio ambiente constituye el recurso del turismo, la política de
consumo constituye la garantía de que el más exigente de los consumidores, que
lo es sin duda el turista, y quien a la vez es el más frágil de todos los
consumidores, será protegido. Se requiere de una adecuada política de
protección de sus intereses como consumidor. El marco legal para lograrlo ya
existe faltan visión y aplicación. Así las cosas, solo se requiere de un
empresariado responsable, pero como éste es el que desea obtener ingresos con
su inversión, es al mismo tiempo, el más consciente de que debe actuar con
responsabilidad. Si no lo hiciere, el Estado debe regular su proceder. Por
tanto es posible lograr 10 millones de turistas si se pone en marcha una
política de incentivos al turismo nacional correcta. DLH-29-9-2013

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Sobre el autor

Jose Tejada Gómez

Fundador, director de DiarioDigitalRD. Mas de 30 años en el ejercicio del periodismo en República Dominicana. Con larga tradición gremial en el sector de los periodistas.
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