Realmente en lo personal leer ilumina, pero cuando esa iluminación comienza a dar luz a toda una nación, renacen las esperanzas de un maña mejor.
La suma de ciunta y seis millones de pesos en compra de libros, y la presencia diaria de más de ciento cincuenta mil dominicanos, de todas las edades y posición social o cultural, es el balance de una fiesta de la Cultura que ya traspasa nuestras fronteras.
Indiscutiblemente que deben sentirse muy bien desde el Secretario de Cultura, el amigo José Rafael Lantiagua, hasta el más insignificante de los que hicieron posible la nueva versión de la Feria Internacional del libro, considerada la más grande e importante de América Latina y el Caribe, y de todo el mundo al decir de escritores y diarios internacionales para alegria del pueblo y del gobierno dominicano que pusieron su empeño en la realización de la misma.
Fué un acontecimiento desde el dia de su inauguración, hasta el último, demostrando que se puede como quiso el Presidente de la República hacer una Feria con más días, porque realmente apesar de la extensión quedó el gusto de la necesidad de ampliarla.
Como dominicanos, sin pasiones ni partidismos, todos debemos felicitarnos, porque el éxito de lo dominicano nos pertenece a todos por igual.
El año que viene debe ser mejor, hasta que lleguemos a convertir nuestra Feria del Libro en un acontecimiento que movilice ciudadanos de otras naciones en lo que seria un nuevo turismo, aho-ra cultural, más enriquecedor y de mejor provecho.
AMEN.