De plagios y fábulas y conflictos de los artistas dominicanos

Shakira




De haber estado Shakira enterada de que “Baila en la calle” fue en su momento confundido con otro tema carnavalesco venezolano, habría dado al dominicano Luis Díaz (1952) la misma respuesta que dio a Jerry Rivera, cuando ante el reclamo del puertorriqueño y su productor Ramón Sánchez, se apresurò a decir que el acorde y la frase “Amores como el nuestro”, del tema y álbum del mismo nombre, habían sido utilizado previamente por un rapero.

Ya antes, la intérprete de “Las caderas no mienten”, en declaraciones a la prensa internacional que creó nebulosa y entuerto de interpretación, habló de que el tema ““Hips Don’t Lie”, (por sus letras en inglès) le nació del alma. “Soy una enamorada del folclor de mi tierra y me tomé el atrevimiento de mezclar la cumbia con los sonidos haitianos y raperos de este artista”, refiriéndose al haitiano Wyclef Jean, quien le ha venido acompañando en sus últimas presentaciones y que parece estar detrás del arreglo que ha generado el conflicto de la exquisita artista barranquillera con el dominicano y los puertorriqueños. “Las caderas no mienten”, que contiene los arreglos de “Amores como el nuestro” y Baila en la calle”, fue el tema con que Shakira cerró el Mundial de Fútbol 2006 en el Olimpia Estadio de Berlín, presentación por la que cobró dos millones de euros, equivalentes a más de 80 millones de pesos dominicanos.

Fue en 1984 que a un fabulador se le ocurrió relacionar a “Baila en la calle” con una supuesta tonada similar del legendario folklorista venezolano Simón Díaz (1928), aprovechando que la creación del dominicano había sido escogida acertadamente como tema del carnaval Santo Domingo de ese año. La fabulación sirvió para que mucha gente del patio se enterara entonces que “Caballo Viejo”, que canta el cubano Roberto Torres “El caminante” era de la autoría del venezolano Díaz, artista que ha sido cantado también por Mercedes Sosa (Argentina), Caetano Veloso, Ivan Lins y Joyce (Brasil), Joan Manuel Serrat (España), Danny Rivera, Ednita Nazario, José(1962) -Cheo- Feliciano y Gilberto Santa Rosa (Puerto Rico) Rubèn Blades (Panamá) y su coterráneo Franco De Vita.

Lo cierto es, que Shakira, casi con patente de corzo, usa en su tema ““Las caderas no mienten”, las creaciones de Luis Díaz y Jerry Rivera, quienes han aprovechado el interdicto con la artista caribeña más cotizada del momento, para conseguir ganancias económicas y de proyección internacional que yo considero justas, aunque Shakira ahora modifica su versión y señala que “Amores como el nuestro”, no es de ningún rapero, sino del cantautor panameño Omar Alfano, a quien supuestamente le pidieron autorización para usarlo como recreación de Hips don’t lie, en cuya autoría figuran también Jerry Duplessis y Latavia Parker. La aclaración tardìa aparece en un comunicado de las empresas disqueras de Shakira y Alfano, Sony BMG y Lafranco Music, en donde, se explica, además, que “Amores como el nuestro” «fue registrada en la oficina de derechos autorales en la Biblioteca del Congreso en Washington D.C. el 19 de junio de 1992. Número de registro PA 576 085, y en ASCAP, la Sociedad Americana de Compositores y Editores».

En el mercado dominicano, Luis Díaz es un artista que no necesita presentación. Alabado como guitarrista nada más que por el cubano Silvio Rodríguez, al dominicano se le considera el padre del Rock dominicano y pionero del “Tecno-amargue por lo que fue recientemente homenajeado por Natura Summer Music Festival, durante su última versión celebrada en la Presa de Hatillo, Piedra Blanca, Bonao, provincia Monseñor Nouel, con la participación de unas 18 bandas de rock criollas. Entre los artistas famosos que lo han interpretado figuran la dominicana Sonia Silvestre («Yo quiero andar») y el newyorkino de origen puertorriqueño, Marc Anthony, que interpreta su tema «Mi barrio», en calidad de banda sonora en la pelìcula «Blues in the Face» (1995). En el caso de “Baila en la calle”, Luis –Terror- Díaz, parece que ha dejado que sea Kubaney, la empresa de Mateo San Martin, (que tiene los derechos internacionales del tema y que son expertos en eso asuntos), quienes hagan los reclamos a nivel legal. En su màs reciente declaraciòn el autor de «Papà Liborio» y «El guardia del Arsenal», confiò en que se llegarà a un acuerdo con la Sony Music, representante de Shakira, artista de la que dijo respeta y no desea pelearse para evitar asì crearse problemas con sus millones de fanàticos.

Se recuerda que al margen del carnaval capitalino, “Baila en la calle”, fue grabado originalmente por Fernando Villalona, quien de la mano de San Martin y su empresa, dio a conocer el tema por todo el mundo. Villalona debe parte de su fama a San Martín, que fue quien lo bautizó como “El mayimbe”, en honor a los mayorales cubanos de las plantaciones de caña. Hay que recordar que Villalona, (junto a Johnny Ventura, los artista dominicanos más populares y consentidos de todos los tiempos) puso uno de los grandes huevos de la farándula, no cuando se besó en público con díscolo (¿dìsloco?) Frederick Martínez “El Pachá”, por la pantalla de la oficial Radio Televisión Dominicana, sino cuando en 1989 se apropió de un tema que generosamente su amigo y admirador, Máximo Rodolfo Paradas Vargas (Maxi) le compuso en procura de su relanzamiento. Villalona estaba entonces de capa caída. El tema se llama precisamente “Mayimbemanía” que Fernandito grabó como de su propiedad y autoría, y cuando “el buena gente” de Maxi le reclamó su derecho, “El mayimbe” -que trataba entonces de reponerse de su adicción a las drogas y a la condena pública por su reincidencia en ese vicio-, alegó que el culpable no había sido él, sino, el mismo Mateo San Martín, quien negó la acusación y se ofreció para carearse con quien fuera en un tribunal y frente a Maxi, lo que fue rechazado por Villalona, quedando evidenciado cuál había sido el responsable de la apropiación. Sobre el asunto, San Martín ofrecería luego datos más reveladores, que establecen que Fernando Villalona los engañó a los dos, puesto que “Mayimbemanía” había sido grabado junto a otros temas titulados “María Morena” y “Te siento”, a través del sello “Amigos Récords”, que casi de manera velada “El mayimbe” había creado con sus asociados en Santo Domingo, estando todavía bajo contrato con Kubaney.

“Te siento” es precisamente un tema que Juan Lafranco siempre ha reclamado como suyo, junto a “Delirante Amor”, que a su juicio fueron secuestrados por Villalona, en un momento en que éste, instigados por terceros que intentaban pescar en río revuelto, buscaba rebelársele a San Martín. Las malas lenguas decían que el demonio escondido de esa conducta era que El mayimbe, necesitaba más dinero del que recibía de Kubaney para mantener su adicción a las drogas en las que estaba metido hasta el tuétano.

Sin embargo, Lanfranco, que resulta ser un magnífico intérprete con poca iniciativa para el éxito, no se ha atrevido a llevar su caso al interdicto público y mucho menos a los tribunales.
Dicen que el tiempo se encarga de solucionarlo todo y en términos artísticos, Fernando Villalona es el mejor ejemplo. Hasta finales y principios de siglos y durante décadas, por su adicción a la droga y otras inconductas, se le estuvo negando la entrada a territorio estadounidense. Pero ese es ya un asunto del pasado y vemos a un Villalona hoy día completamente reivindicado, a tal grado, que su viejo sueño de conquistar el mercado internacional, -ya no sólo las plazas de Miami, Puerto Rico y Nueva York en las que siempre ha sido un ídolo-, se le cumplió. Por eso no fue extraño que en el año 2002, Villalona figurara entre selecto grupo de artistas dominicanos nominados a los premios Grammy latinos, por su última producción “Mal_Acostumbrado”, en la categoría de mejor álbum de merengue. Como parte de esa regeneración, a Villalona lo hemos visto en los últimos tiempos dando declaraciones de mucha madurez y acometiendo acciones propias de las personas que se acogen a las buenas costumbres y principios morales de la sociedad que en esencia son las leyes no escritas más asimilables. Dentro de esa nueva línea se inscribe su visita al Departamento de Propiedad Intelectual de la Fiscalía del Distrito Nacional en el mes de agosto del 2002, para querellarse contra el empresario disquero Joel Brito y su empresa “Caminante Records”, porque alegadamente usaron y lanzaron al mercado en violación a la ley, la producción fonográfica que el artista concibió y grabó en su propia voz, con el título de “Un beso y una flor”, con temas que incluyen letras del fenecido ex-presidente Balaguer (1906-2002). Villalona alegaba que esa producción, por derechos propio y adquirido, es de su exclusiva propiedad y pidió al Ministerio Público, en la persona de la magistrada Carmen Chevalier, que ordenara el empleo de la fuerza pública para la incautación de los ejemplares discográficos que estaban circulando. De igual modo, y a través de su abogado, Julio Cury, apoderó del caso a una cámara penal del Juzgado de Primera Instancia, en procura de una indemnización por lo que definió como una violación a la ley 65-00, sobre Derecho de Autor. Se recuerda que a principios de septiembre del 2002, el nuevo Fernando Villalona, logró despertar de la pesadilla que el mismo sen había creado, cuando el Consulado de Estados Unidos en el país le otorgó el visado que le permitió acudir a la ceremonia de entrega de los Premios Grammys latinos que tuvieron lugar en Los Angeles, California.

TRAS LA SOMBRA DE POR AMOR.- Hace una década que la farándula dominicana fue estremecida con la acusación velada que le llegó de fuera a Manuel Jiménez, tan bueno como compositor cual lo es Luis Díaz. Jiménez, catapultado por su canción más internacional “Derroche”, grabada inicialmente por Ana Belèn casi se muere del susto cuando la gente del afamado Julio Iglesias, desde Miami y Nueva York, pusieron a correr la “pólvora” de que su tema, incluido por el artista español en el álbum “La carretera” (1995), era una vieja canción cubana de los años 50, vale decir, un plagio. Para lanzar su “dardo envenenado” Julio Iglesias se escudó entonces en su empresa discográfica “Uno Producción” con su sede en la llamada “Babel de Hierro”. “Dentro de ese marco rítmico latino, la versión que nos brinda Julio de Derroche, una canción cubana desde hace 40 años, viene revestida de un arreglo innovador de Mark Portman”, decía la fábula en un suelto promocional del album. Y agrega: “Es casi un número de salsa acentuada por una percusión totalmente bailable y por un coro afroantillano cantado por esos genios que son Donato y Estéfano”. Agregaban que “Derroche” habría sido retomado por Jiménez a finales de los años 80s y que el primer artista en grabarlo fue el puertorriqueño Aldo Mata, sin mucho éxito”. En otras palabras, acusaban a Jiménez de plagiario, sin identificar la canción supuestamente plagiada, ni el título ni el nombre del autor.
El reloj de cuerda suspendido,/
el teléfono desconectado,/
una mesa, dos copas de vino,/
y a la noche se le fue la mano./
Una luz rosada imaginamos/
comenzamos por probar el vino,/
con mirarnos todo lo dijimos,/
y a la noche se le fue la mano…

De Manuel Jiménez, actual diputado, hay que decir que ha sido en varias ocasiones galardonado con los prestigiosos premios “Casandra”; dos veces “cantante del año”, dos veces “autor del año, mientras otra composición suya: “Guerembé” fue tema del carnaval “Santo Domingo. Además de Iglesias y Ana Belén, otras reconocidas figuras nacionales e internacionales han grabado sus canciones como Maridalia Hernàndez (“Quien no sabe de amor”); Wilfrido Vargas (“Amor casual“); Miriam Cruz (“con agua y sal“); Sergio Vargas (“Dile Más“); Hermanos Rosario (“En Cuarentena“); Héctor Tricoche (“Macho Pérez“) y Radio“ Lisa M., (“Súbeme el Radio“) convirtiéndose esta última en la canción Rap más exitosa galardonada con el premio ASCAP en Estados Unidos en 1993. Después de “Por amor”, de Rafael Solano, ha sido “Derroche”, la canción dominicana de mayor proyección internacional, y tenemos entendido que el puertorriqueño Aldo Mata la graba como una composición del dominicano y no de nadie más. “Derroche” es, además, tema de la película argentina «Caballos Desbocados« y ha sido traducido a casi todos los idiomas, incluyendo al Chino y al danés habiéndolo grabado artistas de esas lenguas y nacionalidades.
Ahora bien: lo que muchos no saben es que “Derroche” también generó su chismecito en su propio solar, mucho antes del affaire con Julio Iglesias, cuando un humilde y no menos reputado compositor banilejo de nombre Alejandro Martínez, interpretado ya por varios salseros internacionales, alegó que entregó una melodía igual a Manuel Jiménez, quien la habría grabado con otras letras y con el ya escandalizado título de “Derroche”. El asunto no trascendió más, porque aunque pocos lo saben, en el sector farandulero dominicano, en lo que concierne a los problemas de quiénes lo integran y de él se benefician, los trapos sucios se lavan en la intimidad y sólo salen tímidamente a la superficie o se destapan como una olla de grillos cualquiera, cuando hay interés muy marcado y grupal de hacerle una bellaquería a alguien.

Respecto al tema de los plagios, en Santo Domingo, son muchas las verdades que se han dicho y muchas las que se han ocultado. Y entre las intrigas que también internacionalmente repercutieron, cabe recordar la que afectó a Doña Leonor Porcella de Brea. Muchos recordarán la canción “Ven Abrázame”, de la que el eterno prometedor Omar Franco, hizo un himno, su clave de entrada y de colofón. La exquisita melodía, el erotismo abrasador y la buena interpretación de Franco, convirtieron rápidamente el tema en el preferido del público y del jurado, en la cuarta versión del Festival de la Canción Popular Dominicana, en cuya organización participaba la otrora poderosa Asociación de Músicos, Cantantes, Actores y Bailarines (AMUCABA), con el patrocinio de varias casas licoreras y cigarrilleras. Las tres primeras versiones las habían ganado Níní Cáffaro, con “Por amor” la cubanita Yuly Morales (desaparecida) y Rhina Ramírez, que triunfó con “Peregrino” de Jesús Troncoso.

Todo iba bien hasta que apareció el “prestidigitador” que la relacionó con el tema “María”, del compositor español- andaluz, Manuel Alejandro, que canta José Luis Rodríguez. Tras sortear el suplicio, la canción obtuvo el éxito esperado. Sin embargo, se habla que hasta cartas se cruzaron a través del Atlántico el más célebre compositor español de música popular y la acreditada autora dominicana, tratando de aclarar el affaire. Doña Leonor, era para entonces, la mujer dominicana más destacada en la música popular, con un talento en desarrollo que la llevaron a crear canciones como “Por Amarte”, “Algo Dentro de Mí”, “Cada Vez otra Vez” y “Dónde podré Gritarte que te Quiero” que históricamente figuran entre las canciones dominicanas más aclamadas y conocidas internacionalmente. Se recordará que “Donde podré Gritarte que te Quiero” fue la canción que prácticamente dio a conocer a Sonia Silvestre, la cantante dominicana más popular y comprometida de todos los tiempos. ¡Que grande ha sido doña Leonor! Ganadora del premio El Dorado (0) en 1978 y del Cuarto Lugar en una de las versiones de esa década del Festival Internacional de Panamá, la laureada compositora, también condecorada con la orden del Mérito de los Padres de la Patria, ha sido cantada por artistas de la talla de los aztecas Marcos Antonio Muñiz y José José. ¿No tendría la fabulación contra la dama, algo que ver con esos atributos personales y profesionales que la mediocridad y la envidia no resisten?

La fábula persiguió de igual modo, la canción “Para quererte”, con la que la mejor cantante de este país, Maridalia Hernández ganó el Festival Internacional de la Canción de Villa del Mar, Chile, en 1986. El tema arreglado por Manuel Tejada, es muy parecido a “Como el primer día”, que ha hecho popular el argentino Alberto Cortez, asunto que no debe extrañar a nadie, ya que las letras y melodía de la célebre canción premiada, son de José Antonio Rodríguez, un autor dominicano de finísimo gusto que admira a artistas de calidad como Cortez y sobre todas las cosas al catalán Juan Manuel Serrat, a quien imita -tal vez sin proponérselo- no sólo con el estilo y la voz, sino con la cabeza y los pies.
Por suerte que los “sabuesos especialistas” del jurado de “La Quinta Vergara”, como se le llama al Festival de Villa del Mar, no detectaron el gran parecido de “Para quererte” con “Como el primer día”. .De hecho, en 1971, el Festival que se celebra en el célebre anfiteatro chileno desde 1959 y muy influenciado por las coyunturas políticas, fue declarado desierto debido a que la canción ganadora, interpretada por un bastardo panameño de cuyo nombre nadie quiere acordarse, resultó ser un plagio. Y dos años después del triunfo de Maridalia, o sea, en 1988, cuando el pueblo chileno exigía el Plebiscito con las preguntas del Sí y el No, a favor o en contra del bárbaro de n Pinochet, se descalificó de la competencia internacional a la canción peruana “No Vas a Hacerme el Amor”, interpretada por Marcela Sánchez “La Maché”, debido a que el No se repetía más de cien veces en el tema, lo que fue interpretado como una indirecta el régimen dictatorial de turno. Los autores de la canción, Armando Massie y Claudio Fabbri, alegaron entonces que los perjuicios en su contra se debieron a que su canción fue vista como un llamado al No en perjucio de Pinochet e interpusieron una querella contra los organizadores del espectáculo, acción legal que se quedó en el limbo jurídico.

Se recuerda, que fue en la edición ganada por Maridalia, que los organizadores del festival de Viña de Mar y el director musical de ese país Roberto Fonseca (Pachuco), pasaron uno de los sustos más grandes de su historia cuando al interpretar la orquesta Cubanacàn el tema “El africano”, en la versión de Wilfrido Vargas y escucharse el estribillo “mami que será lo que quiere el negro”, la multitud a todo pulmón le gritaba: “que se vaya Pinochet”. Quince años antes, en pleno gobierno de la Unidad Popular, en 1971, los cantantes rusos Victor Vuacic e Igor Luchionok habían sido ovacionados por un público totalmente parcializado con el gobierno que encabezaba el presidente Salvador Allende (1908-1973), pero al año siguiente, esa ovación se revirtió cuando la cantante de sudafricana Miriam Makeba (1937) dedicó la canción “Pata-Pata”, de grata recordación en República Dominicana, al mismo mandatario. El malestar se transformó en indignación al escuchar a la diva negra alabar el sistema de gobierno imperante: «¡Viva la revolución Chilena, viva el Presidente Allende!», se oyó exclama a Makeba en el escenario. Dos años después, el 11 de septiembre de 1973, Allende moría defendiendo su gobierno en el Palacio de la Moneda de Chile. De la Makeba se sabe que cantó en Nairobi con motivo de la independencia de Kenia, en Luanda, con la independencia angoleña, en la inauguración de la Organización de la Unión Africana en Addis Abeba, para Samora Machel(1933-1986) en Mozambique», siendo víctima del criminal régimen del apartheid que le asesino a parte de su familia en la masacre de Sharpeville. Por esas razones, duró 31 años de exilio casi todos en los Estados Unidos de Norteamérica. ¡La política, compay, la política…!

Lo cierto es, que en eso de copiar estilos nadie les gana a los principiantes. Bueno, pero si hoy se aprende desaprendiendo, eso se puede logra mejor copiando a los demás, como ha ocurrido con todos los grandes poetas en sus inicios. ¿A caso no les ocurrió a los primeros escritores ingleses que pagaron su noviciado e hicieron nombres en su lengua traduciendo a los franceses. Poetas del ayer y trovadores de estos tiempos andan por los mismos vericuetos, compitiendo, en medio de una realidad banal y esnob, más que virtual, que en el caso de los que tienen buen gusto, persiguen, a ver cuál se parece más a Miguel Hernández (1910-1942) y a Silvio Rodríguez (1946), lo que provoca el otro affaire entre bastidores, del “tú me tiras a mi la caja y yo te tiro los cajones”. ¿Qué se puede esperar entonces de una “megadiva” que como la dominicana Nikauly de la Mota sueña con ser cantante. ¿¡Cantante de opereta o cantante de pacotilla!? A pesar de los años, dicen que Nikauly no sólo se parece físicamente a Astrud Gilberto (1940) la reina del Bossa Nova y ex-esposa de uno de los creadores de ese estilo (mezcla samba-jazz), Joao Gilberto (1931). Pero como a Nikauly seguramente le hacen las cosas y le dicen “toma ve y ponle la voz”, es posible que no sepa que su tema “Mentiroso” es una copia infiel de “Corcovado” (Quiet Nights) de la brasileña que es la misma que hace la voz en inglés en la famosa pieza «Garota de Ipanema», mejor conocida como “La chica de Ipanema” de Antonio Carlos Jobim (1927-1984) ¡Que barbaridad! ¿Conoce Nikaluly a Astrud? Si es así habría que pensar que tiene buen gusto por la música y posiblemente (y a pesar de la distancia de edad) , una fijación por la brasileña. De todos modos, mientras preparo la próxima entrega sobre este asunto de los plagios, los conflictos y las fábulas de los artistas dominicanos, dejemos que sea Emely Baldera, la flamante jurado de los Premios Grammy Latinos, amiga de Shakira y mejor conocedora que yo de estos temas, la que vaya y pregunte a Nikauly que fue lo que realmente le pasó con la brasileña Astrud Gilberto y su tema , “Corcovado” que aparece en el disco de larga duración “Getz / Gilberto”, que incluye otros temas como “Desafinado”, “So danco samba”, “Vivo Sonhando”, «Doralice” y el mismo «Garota de Ipanema”, todos clásicos del bossa y el jaz, y de la autoría deJoao Gilberto, Antonio Carlos Jobim y el norteamericano Stan Getz (Philadelphia, 1927-1991) quienes para la ocasión recurrieron a toques del Calypso, y de Chachacha. Hay que recordar que fue brasileña la primera canción que se plagió en país por los años 40, como daremos a conocer luego y ¡que Dios me libre de asociar a “Mentiroso” o cualquiera otra de las doce canciones de la producción de Nikauly, a “Hyper-ballad” (1996) de la cantante y compositora islandesa Björk (Gudmundsdottir,1965) como han insinuado algunos fabuladores, porque entonces, en lugar de esta señalando plagio, se estaría cometiendo un sacrilegio.

“I love to love”, mis amigos y hasta la pròxima.



About the Author

German Santiago
Periodista, poeta y escritor.