Alejandra Guzmán, una estrella que brilla por su ausencia




Su biografía parece una guía de los clichés rockeros. El desenfreno, el exceso, el hedonismo sin límite. Todos los mitos que han perseguido al rock se enlistan en su vida. Para su mala suerte, cada uno de ellos ha caído en manos del amarillismo y el periodismo del rumor.
 

"Un día me estaba haciendo una autoexploración y detecté una bola grande". Ahí fue cuando Alejandra Guzmán se enfrentó al cáncer.

"Empecé a tomar, quería morir y no lo logré". Ahí fue cuando Alejandra Guzmán tocó en su adicción al alcohol luego de perder un bebé.

"Yo quería ser rockera como Jim Morrison y Janis Joplin…". Ahí fue cuando Alejandra Guzmán se dio cuenta que se había equivocado: el rocanrol no significa autodestruirse.

"Perdóname mamá, porque a veces fui rebelde, fui muy difícil, pero soy una hija que te ama". Ahí fue cuando Alejandra Guzmán se reconcilió con su madre, luego de haber superado el cáncer.

Ella misma ha contado el aspecto trágico de ser "estrella": "Fui anémica, no comí en un mes, sólo tomarba alcohol".

Hace apenas un año aseguró que esa vida había quedado en el pasado, que nunca más tomaría una gota de alcohol. "Prefiero levantarme temprano a hacer ejercicio, a hacer cosas místicas, porque soy muy espiritual".

Fue entonces que presentó su disco ‘Fuerza'. Repitió hasta el hartazgo que había encontrado a la verdadera Alejandra Guzmán, que no era ni reventada ni rebelde. Y luego del cáncer, aseguró que se dedicaría más a su hija para no cometer el error de su madre, Silvia Pinal: "Aunque sea su amiga, tengo que ser su madre y no he estado todo el tiempo… No puedo borrar el tiempo, pero sí puedo ahora estar ahí y que ella sepa que cuenta conmigo".

Entonces sucedió la intoxicación de Frida Sofía. Apenas en noviembre del año pasado parecía que la vida familiar llevaba viento favorable. Alejandra aseguraba estar satisfecha y orgullosa por el aprovechamiento escolar de su hija: "Yo influiré en lo que ella desee. Mi hija quiere ser abogada. Me da gusto que el esfuerzo que hago vale la pena".

En esas fechas, Alejandra Guzmán hizo suyo un refrán que se aplicaba a su tormentosa vida: "Lo que no te mata, sólo te hace más fuerte".

EL UNIVERSAL publicó sus declaraciones en el sentido de que durante éstas dos décadas en la música ha vivido momentos en los que le han cerrado puertas: "Fueron etapas en mi vida, no todo brilla siempre, no siempre es fácil estar arriba y cuando caes, no es fácil levantarte. Siempre luché por lo que quise".

En efecto, a lo largo de éstas dos décadas de trayectoria, ha tenido varios lapsos de ausencia provocados por los avatares de su vida personal: el alcoholismo, un matrimonio fallido y  el cáncer.

Pero al final, ella presumía haber salido airosa: "Estoy en el mejor momento de mi vida. Ya son 20 años de carrera, así es que creo que ya es hora de que lo disfrute".

Incluso contó una historia "rara": un día un sacerdote le dijo que ella le hacía bien a la gente. "Tú —le dijo a Alejandra Guzmán— caíste, te levantaste y ahora renaces".

Ahora que nuevamente ha desaparecido, suena lógica aquella frase que dijo cuando visitó una clínica de rehabilitación: "Estoy luchando cada día, porque soy una adicta. El motivo que me hizo caer en las adicciones fue el querer evitar el sufrimiento, así es que busqué anestesiar mi alma porque ya no quería sentir ese dolor tan grande".
 



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La Redacción
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