<p>Latinoamérica y Caribe: Hay avances pero persiste desigualdad racial</p>




<p style="font-weight: bold;">Brasilia (PL) El Encuentro Iberoamericano en Conmemoración del Año
Internacional de los Afrodescendientes, Afro XXI, efectuado en Salvador,
capital del estado brasileño de Bahía, resultó una nueva oportunidad en
la búsqueda de la eliminación de la discriminación racial.

Con el propósito esencial de recomendar estrategias nacionales,
regionales e internacionales para promover la inclusión total de los
afrodescendientes y superar el racismo, la discriminación racial, la
xenobia y la intolerancia, la cita oficial, efectuada entre el 16 y 19
de noviembre, tuvo también un encuentro paralelo de entidades no
gubernamentales dedicadas a este tema.

Ambos eventos permitieron una mayor visibilidad de las contribuciones
sociales, culturales, políticas y económicas de los afrodescendientes a
los países de América Latina y el Caribe, y destacaron la importancia de
aplicar políticas públicas inclusivas para este segmento de la
población.

Asimismo, ofrecieron nuevas perspectivas de cooperación y diálogo entre
los estados y la sociedad civil en la búsqueda de la eliminación de la
discriminación de la cual aún son víctimas en Latinoamérica y el Caribe
los descendientes de los africanos.

Afro XXI fue una iniciativa conjunta del Ministerio brasileño de
Relaciones Exteriores, de la Secretaría de Políticas de Promoción de la
Igualdad Racial, del Gobierno del estado de Bahía y de la Secretaría
General Iberoamericana.

Realizada como culminación de las actividades por el Año Internacional
de los Afrodescendientes, la reunión no pudo tener mejor escenario que
el territorio que constituyó la puerta de entrada de los nacidos en
África para ser utilizados como esclavos en las plantaciones agrícolas y
los ingenios azucareros de los nacientes estados latinoamericanos y
caribeños.

Como una forma de reparar la enorme deuda y la inmensa injusticia
cometida contra esas personas, que hoy se traslada a sus descendientes
-quienes son sin duda alguna el segmento poblacional más excluido y fiel
reflejo de la desigualdad social-, algunos gobiernos aplican políticas
para beneficiar a esa población y promover su inclusión social.

La preocupación por eliminar la discriminación racial también se reflejó
en las declaraciones finales aprobadas, tanto en la del Encuentro
Iberoamericano de Alto Nivel, como en la del foro paralelo de entidades
de la sociedad civil.

La implementación de políticas públicas para eliminar la discriminación
racial y el compromiso de los gobiernos a fin de adoptar acciones en
favor de la inclusión social, cultural, económica y política de la
población de origen africano destacan en la Declaración Final de las
autoridades de los diferentes países participantes en la cita de
Salvador.

El texto reconoce que a pesar del progreso alcanzado en diversos países
de América Latina y el Caribe para promover los derechos de los
afrodescendientes, aún hay grandes desafíos a fin de asegurar la
integración plena de ese segmento poblacional en condiciones de igualdad
en todas las áreas.

Resalta además el compromiso de los asistentes para combatir la
exclusión social y la marginación de los afrodescendientes, así como con
la eliminación del racismo y de todas las formas de discriminación e
intolerancia.

Los firmantes reconocen y destacan la magnitud de las contribuciones de
las personas provenientes de África en la formación social, cultural,
religiosa, política y económica de los países iberoamericanos.

Por ello, expresan la necesidad de preservar y diseminar el rico legado
de África y sus descendientes en la construcción y desarrollo de los
países latinoamericanos y caribeños, en los cuales la construcción de la
identidad nacional está íntimamente vinculada con el conocimiento de la
historia y la cultura de ese continente.

Se pronunciaron a favor de aplicar programas educativos para promover el
desarrollo integral de la personalidad humana y fomentar el
entendimiento, la tolerancia y la amistad entre todas las naciones y
grupos raciales y religiosos.

El documento condena la violencia contra las comunidades religiosas
africanas y aboga por luchar contra la desigualdad, la pobreza y la
exclusión social por medio de la cooperación y el intercambio de
experiencias.

La Declaración Final exalta también que América Latina y el Caribe tiene
la mayor población afrodescendiente del mundo, estimada entre 150 y 200
millones de personas, lo que representa entre el 30 y 35 por ciento de
la población total.

Por su parte, la Carta de Salvador, aprobada por representantes de
movimientos sociales participantes en el foro paralelo a Afro XXI,
ratificaron su compromiso con las poblaciones de origen africano y en
exigir estrategias que beneficien a ese segmento de la sociedad.

El texto recuerda que hace 10 años muchos estados se comprometieron a
establecer políticas para garantizar una vida digna y con derechos a
afrodescendientes que viven en Latinoamérica y el Caribe.

Debido a ello, la Carta de Salvador indica la urgente necesidad de
adoptar estrategias de desarrollo humano sustentable hacia las
comunidades y pueblos tradicionales respetando las identidades
culturales, saberes, costumbres y valores, en tanto considera preciso
construir democracias que garanticen la eliminación de la discriminación
racial.

Tras reconocer el papel central de las mujeres afrodescendientes para
avanzar en el desarrollo de las comunidades, el texto califica de
inaceptable el genocidio y etnocidio de los jóvenes negros, que se
acrecienta de manera acelerada y quienes siguen pagando por la pobreza,
el racismo y la injusticia social.

Exhortamos a los estados iberoamericanos a promover y proteger los
derechos de las juventudes mediante la adopción y ratificación de la
Convención Iberoamericana de los Derechos de los jóvenes como
instrumento para garantizar la participación política efectiva y el
desarrollo humano integral e inclusivo de las diversidades de las
juventudes afrodescendientes de la región, apunta el texto.

Considera inaceptable la escasa o nula representación política de los
afrodescendientes en todas las estructuras de poder de los estados, así
como en la directiva de instituciones internacionales.

La Carta de Salvador propone la instauración de un Decenio
Afrodescendiente, con un plan para adelantar acciones que, desde una
perspectiva de reparación global afrodiaspórica, conlleven al goce pleno
de derechos sociales, económicos, civiles, culturales, políticos,
ambientales y al desarrollo de esas comunidades.

Además, que se cree un Fondo de Desarrollo para implementar
intervenciones transformadoras, así como un Centro de Memoria Histórica
con vistas a de conocer de dónde vienen y quiénes son.

Finalmente, solicita la adopción de un Foro Global Afrodescendiente
dentro de la Organización de las Naciones Unidas como mecanismo de
coordinación, monitoreo, acompañamiento y consulta permanente de las
propias entidades de esas comunidades.

Coincidiendo con esos encuentros, el Fondo de Poblaciones de Naciones
Unidas (Unfpa) divulgó un estudio, denominado Juventud afrodescendiente
en América Latina: realidades diversas y derechos (in)cumplidos, el cual
constató la desigualdad y la discriminación de los jóvenes
afrodescendientes en América Latina.

Refleja desventajas, exclusiones y discriminación de que es víctima la
población de origen africano en Latinoamérica, donde se calcula viven
unos 24 millones de jóvenes afrodescendientes.

Ese segmento de la población, precisa el estudio, sufre una triple
exclusión: étnica-racial, de clase -generalmente son pobres- y
generacional, por la edad. Y sumado a ello, las jóvenes de ese color
cargan además con la discriminación de género.

No obstante, el Unfpa reconoce que la situación de los afrodescendientes
en la región tiene mayor visibilidad en los últimos años, gracias a la
creación de instituciones gubernamentales encargadas de los asuntos de
estos integrantes de la población y al aumento de las organizaciones
defensoras de sus derechos.

Sin embargo, sostiene, eso no resulta suficiente y propone inversiones y
fortalecer políticas afirmativas para la juventud afrodescendiente en
un contexto de derecho como vía para eliminar las desigualdades, la
discriminación y la exclusión.

*Corresponsal de Prensa Latina en Brasil.

arb/ale



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