<b>El secretario general para México, Centroamérica y el Caribe de la Asociación Psiquiátrica de América Latina, José Miguel Gómez, llamó a las autoridades y a las organizaciones no gubernamentales a elaborar programas comunes eficaces que eliminen las causas de la violencia, cuya incidencia afecta a toda la sociedad directa o indirectamente.</b>
Propone hacer más énfasis en la educación, salud, vivienda, alimentación, valores, familia sana, proyecto de vida saludable, sentido de pertenencia social, e identidad sicosocial asumida.
“La gente está sumida en el miedo. Todo el mundo conoce a alguien que ha sido víctima de un asalto, de robo en residencia o de agresión sexual y piensa que su turno puede llegar”, expresó.
Lamentó que el problema sea reducido a definir la delincuencia como el producto de antisociales o desaprensivos a los que les gusta lo fácil: vagancia, placer, droga, dinero, sexo, juego.
Afirmó que esa es la visión reduccionista para responder a las consecuencias, y no a las causas que originan el problema y que la delincuencia social es una expresión de múltiples causas sicosociales y socio-económicas que se han acumulado en una población excluida del desarrollo social.
Gómez dijo que los grupos vulnerables, los nini, que ni trabajan ni estudian, pero crecen y viven dentro de la inequidad social, acumulan actitudes emocionales negativas; frustración, rabia e ira social, resentimiento social, pobre identidad, ausencia de vínculos y de sentido de pertenencia, odio y de desesperanza aprendida.
“Esa delincuencia no organizada se estructura en la marginalidad, debido a la falta de cohesión social, que se produce en una pobreza material y espiritual, preñada de desapego, de carencia existencial, de baja auto-estima y de la búsqueda insociable por la validación social, el reconocimiento y la legitimización de los grupos de pares”, alertó.