Rangel aprovechó sentencia

Julio Martínez Pozo, periodista.




Alguien con información apropiada sobre las repercusiones de la sentencia 168-13, susurró a la campaña del representante Charles Rangel la clave para lograr un objetivo táctico para su victoria: enturbiar las aguas de Adriano Espaillat, minando su más amplia base de apoyo: la dominicana.

Personas de la credibilidad del doctor Rafael Lantigua han testificado que la reacción inicial de Rangel era amenazante contra la República Dominicana, pero después el hombre del black caucus experimentó una sorprendente comprensión de las razones dominicanas y en vez de sumarse a las presiones contra el país se constituyó en abridor de puertas de los comisionados dominicanos que viajaron a Washington a defenderlo.

¿Qué lo hizo cambiar? El oportuno informe de que las autoridades dominicanas e importantes líderes de opinión de la isla, estaban muy inconformes con Adriano Espaillat por el pronunciamiento perjudicial que había formulado sobre la sentencia.

Para muestra la expresión de indignación contenida en una misiva del embajador dominicano en los Estados Unidos, Aníbal de Castro, que apartado del lenguaje diplomático y de su depurado manejo de la palabra escrita, optó por la respuesta cruda:

“Señor congresista: He visto con verdadera alarma sus declaraciones sobre la sentencia del Tribunal Constitucional de septiembre 23 último que estatuye sobre la nacionalidad dominicana. Lamento que, al igual que muchos, base sus juicios en las tantas manipulaciones noticiosas e interpretaciones erróneas que se han vertido, algunas con la intención deliberada de enturbiar la imagen de la República Dominicana o en obediencia a propósitos políticos perversos.

“No hay tal desnacionalización ni se tiene como blanco segmento poblacional alguno…”y por ahí seguía argumentando en su carta, mientras una sonrisa maliciosa iluminaba el rostro del receptor del informe, que de inmediato se le encendió el bombillito y empezó a encaminar sus pasos hacia el objetivo de mostrar a las autoridades dominicanas que en momentos de aprietes su mano amiga estaría a nuestro servicio.

Para el molesto embajador dominicano, de inmediato un mensaje de comprensión y solidaridad, y que sepa que estamos aquí prestos a colaborar, y desde luego que el que pueda disponer de un personaje de su influencia no lo iba a desechar, por lo que el país y su legación diplomática usaron a Rangel, quien como me contara el presidente de la Junta Central Electoral, doctor Roberto Rosario, no solo facilitó que escucharan a la República Dominicana, sino que incluso frente al propio black caucus habló a favor de la RD.

E informado de que el presidente Danilo Medina andaba en apuros en la discusión de una ley de naturalización y consciente de su gran popularidad entre los dominicanos, pidió que les hicieran arreglos para venir a verlo, como lo hizo para reconocerlo y ponerse a su disposición.

La campaña de Adriano se percató de que de que el viejo le había producido un gol, porque para peor coincidencia en esos días mientras Rangel aparecía con Danilo, Adriano lo hacía con Leonel en una plaza que votó abrumadoramente contra el PLD por la mala imagen de su gobierno.

Tratando de neutralizar los efectos de la visita de Rangel, Adriano hizo lo propio, vino a Santo Domingo, con el objeto de entrevistarse y aparecer con Danilo Medina, cosa que logró aunque no pudiera sacarle un pronunciamiento, porque aunque las autoridades dominicanas hubiesen celebrado el triunfo de Adriano, no querían lucir ingratas frente a los servicios de Rangel. Esfuerzo de unir y motivar la diáspora no prosperó.



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Julio Martìnez Pozo
Julio Martínez Pozo, periodista y analista político.