FOGARATE: Se fue uno de los buenos




De Duarte para acá (sin contar caudillos, intelectuales renegados y políticos traidores) hemos tenido voces altas que han personificado sentidas aspiraciones colectivas, valores innegociables y patriotismo verdadero (ejemplos: Ulises Francisco Espaillat, Pedro Francisco Bonó, Américo Lugo y Ercilia Pepín). Antes andaban por las calles. Les saludábamos con respeto y orgullo. Pero lamentablemente, con esta lacerante pérdida de lo que esencialmente fuimos, han venido desapareciendo. Hoy esas voces son escasísimas. Es más, quien sabe si queda alguien por ahí, pues acaba de morir Mariano Lebrón Saviñón.



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Ramón Colombo
Soy periodista con licenciatura, maestría y doctorado en unos 17 periódicos de México y Santo Domingo, buen sonero e hijo adoptivo de Toña la Negra. He sido delivery de panadería y farmacia, panadero, vendedor de friquitaquis en el Quisqueya, peón de Obras Públicas, torturador especializado en recitar a Buesa, fabricante clandestino de crema envejeciente y vendedor de libros que nadie compró. Amo a las mujeres de Goya y Cezanne. Cuento granitos de arena sin acelerarme con los espejismos y guardo las vías de un ferrocarril imaginario que siempre está por partir. Soy un soñador incurable.