El líder político cibernético del siglo XXI




En el siglo XXI hemos asistido a un fenómeno sociológico, que son los llamados líderes políticos producto de la cibernética. Estos son líderes abstractos, no espirituales, sino, producto de la magia embriagante de la multimedia, son fabricados en la web, y dan la impresión que son mesías sociales y apóstoles de la redención social de sus pueblos.

Cuando llegan las realidades sociológicas, políticas y económicas de una sociedad cada vez más compleja, propia de la era global, que requiere del político con formación académica y amaestrado en la lucha intestina de los partidos políticos, donde conoce las realidades sociológicas del pueblo y las intríngulis del poder, se prepara para gobernar a un pueblo compuesto por seres humanos y a un Estado moderno. En ese escenario termina el mundo imaginario del líder virtual, dándole paso a las realidades del pueblo.

En la América moderna hemos tenido líderes virtuales, que en tiempo récord decenas millones de votantes, sin nunca haberlo visto personalmente, solo por las redes sociales empezaron a idolatrarlos, como es el caso del Presidente Barack Obama, que inclusive fue bautizado como «el nuevo Moisés de la sociedad norteamericana «. Estados Unidos es capaz de fabricar sus líderes a la medida de las circunstancias históricas.

En EEUU recién acaban de pasar las elecciones de medio término, el partido Demócrata ha sufrido un gran revés, los republicanos obtuvieron una victoria que no se veía desde 1931, y el índice del colectivo de críticos políticos estadounidenses señalan al presidente Obama como culpable de la hecatombe demócrata, y hacen una exégesis de sus debilidades políticas en la conducción de la nación más poderosa del mundo, colocando todo el peso de la derrota en sus hombros.

El columnista Moisés Naím del periódico español «El País», en el artículo publicado el 8 de noviembre 2014, el «Diagnosticando a Obama», dice: «En Estados Unidos los consensos políticos están en peligro de extinción. No hay acuerdos sobre casi nada. Excepto una cosa: la culpa es de Barack Obama. El presidente es percibido como el responsable de la mala situación económica, de la agudización de la desigualdad económica, o de que los Vladímir Putin y los Bashar Al-Asad del mundo estén envalentonados, ya que han descubierto que pueden hacer casi lo que sea sin que EE UU les dé una lección que les enseñe a ellos y al resto del planeta que con una superpotencia no se juega.»

La realidad es que los electores olvidaron los pecados cometidos por la administración «Old Party», la situación crítica como la administración republicana entregó el gobierno, tras la gran burbuja inmobiliaria del año 2009, el índice de desempleo y la crisis financiera a la que dedicó su primer gobierno, es obvio que en este segundo periodo luce adinámico, con una política internacional no convincente a la sociedad norteamericana, que está cansada de pagar impuestos para financiar guerras, mientras amplios sectores sienten los efectos devastadores de una situación económicas y recortes de políticas sociales.

La situación económica fue definida como mala por el 70% de los electores, seguida por la salud, inmigración y la política exterior, tres aspectos fundamentales y que el gobierno no proyecta acciones convincentes muy a pesar de la abundante retórica, sin lograr los resultados esperados. Los Republicanos hicieron campaña destacando el manejo del ébola y las estrategias contra el Estado Islámico (EI), percibida como timorata y tardía, combatiendo con Drones como si fuese una guerra de ciencia ficción, la sociedad norteamericana se acostumbró a Comandante en Jefe de otra extirpe.

Y, la realidad es que los votantes norteamericanos inclinan la báscula electoral en busca de la mejoría colectiva, y castigando a los que consideran responsables de la crisis, es un votante pro el bienestar, un elector que vota con el cerebro, es un ciudadano que ama a Estados Unidos de América, el cual está en el centro de sus emociones e ilusiones, y la luna de miel con sus líderes perdura hasta que seas capaz de sintonizar la sociedad con el honor, el orgullo y el bienestar.

Parece ser que al nuevo Moisés de la sociedad norteamericana, se le cayó la tabla de los mandamientos que contiene el código de los mandatarios estadounidenses del sueño americano.

Mientras tanto, el mundo observa al líder chino presidente Xi Jinping crecido en el escenario mundial y el resurgimiento de la República Popular de China con una diplomacia abierta y aguerrida, haciendo nuevas alianzas con países de todas las latitudes, a la vez que reafirma viejos aliados, según concluyen los analistas políticos internacionales al concluir XXII cumbre del Foro de Cooperación Económica de Asia-Pacífico (APEC, por sus siglas en inglés).

China competitiva y disciplinada se abre en la era global al mundo, en la Cumbre APEC, rompió el hielo con Japón y la agudeza de su mirada se proyecta en una Latinoamérica que la administración Obama, no auspició un reencuentro como viejos y eternos aliados, que obligados por las circunstancias inventaron el llamado socialismo del siglo XXI.

América Latina el olvido y hastío le obliga a buscar alianzas estratégicas con China y Rusia, mientras el Imperio del Norte parece ignorarle; continuando con una agenda diplomática de guerra en Medio Oriente. Esperamos que esta cumbre de 21 economías de la región Asia-Pacífico llevada a cabo en las afueras de Beijing en la que se percibieron los esfuerzos de China por impulsar su estatus como líder regional en comercio y finanzas, constituya el estímulo necesario para que EEUU reflexione sobre la urgente necesidad de impulsar un paquete de medidas económicas, políticas y sociales en beneficio de América Latina.

El auto es Médico y Diplomático.