FOGARATE: Los vientos de Quirino




Entre los dioses griegos hay uno muy díscolo y cambiante: Eolo, que controla el viento. A veces se presenta como un niño burlón y otras como un endemoniado. A veces sopla suaves vientos alisios y en otras tormentas arrasadoras. A veces puede conducir hacia el mejor destino, como arrojarte hacia los acantilados. Por eso, es muy temerario que Leonel Fernández encomiende su suerte a un dios tan impredecible. Porque, ¿quién le iba a decir meses atrás que Eolo se iba a transmutar en Quirino Ernesto Paulino Castillo, cuyos violentos soplos, parece que alentados desde Washington, pueden arrojarlo a un precipicio?



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Ramón Colombo
Soy periodista con licenciatura, maestría y doctorado en unos 17 periódicos de México y Santo Domingo, buen sonero e hijo adoptivo de Toña la Negra. He sido delivery de panadería y farmacia, panadero, vendedor de friquitaquis en el Quisqueya, peón de Obras Públicas, torturador especializado en recitar a Buesa, fabricante clandestino de crema envejeciente y vendedor de libros que nadie compró. Amo a las mujeres de Goya y Cezanne. Cuento granitos de arena sin acelerarme con los espejismos y guardo las vías de un ferrocarril imaginario que siempre está por partir. Soy un soñador incurable.