FOGARATE: Hay abrazos y abrazos




Hay varios tipos de abrazos y muchas las motivaciones para ofrecerlos. Está el abrazo de felicitación por un premio o un triunfo trascendente. Tenemos el abrazo efusivo de «¡cuánto tiempo hace que no te veía!». Y el abrazo de amigo o pariente al que llega desde «los países», con un «¿Qué me trajiste?», que la gente del pueblo nunca olvida. Está el que damos a veces como rutina: el abrazo de condolencia, que puede o no combinarse en su motivación con el otro (tan común entre los políticos): el abrazo del oso, tan fuerte, pero tan fuerte, que te lo doy para romperte las costillas (y que no sigas jodiendo la paciencia).



About the Author

Ramón Colombo
Soy periodista con licenciatura, maestría y doctorado en unos 17 periódicos de México y Santo Domingo, buen sonero e hijo adoptivo de Toña la Negra. He sido delivery de panadería y farmacia, panadero, vendedor de friquitaquis en el Quisqueya, peón de Obras Públicas, torturador especializado en recitar a Buesa, fabricante clandestino de crema envejeciente y vendedor de libros que nadie compró. Amo a las mujeres de Goya y Cezanne. Cuento granitos de arena sin acelerarme con los espejismos y guardo las vías de un ferrocarril imaginario que siempre está por partir. Soy un soñador incurable.