Por Paulino Antonio Reynoso
Cuando comencé a tratar a Victoriano Santos Hilario (el Viceministro de Energía y Minas asesinado) participaba activamente en las actividades de la Iglesia Católica y en particular en la Pastoral Juvenil. Ahí lo conocí a principio de los años 80. Era un joven tranquilo, callado, sano, muy de su iglesia y devoto.
Después que comencé a hacer vida en la actividad política siempre conté con su respeto y consideración. La última vez que tuve contacto con él fue cuando Leonel Fernández descargó todo su odio contra mí y recibí su solidaridad. Eso lo valoré mucho, pues venía de un peledeísta.

Hacía casi seís años que no sabía de Victoriano, pues, como es sabido por muchos, estoy residiendo en territorio norteamericano.
Cuando vi en los medios de comunicación que asesinaron a Victoriano no lo quise creer, pues la manera como lo hicieron no podía creer que precisamente fuera Victoriano.
Decidí hacer algunas llamadas a personas que lo conocen bien en Cotui y que me conocen a mi. Son personas creibles y bien conocedoras de la trayectoria política y personal de él.
Oigan lo que un señor de 72 años me dijo: “Él era el mismo que usted conoció aquí, todos estamos en shock”. No seguí llamando. Victoriano, en lo esencial, seguía siendo el hombre sano, bueno, de familia, de iglesia y muy tratable.
A mí me ha hecho reflexionar mucho este horrendo doble crimen.
Lo menos que podríamos hacer es politizar un hecho como éste. Pero es demasiado evidente el desinterés y la falta de solidaridad de la cúpula del Partido de la Liberación Dominicana (PLD) en este caso. En cambio, toda la comunidad de Cotuí se ha volcado en solidaridad con la familia más cercana a él.
Después de este doloroso hecho, todos esperábamos el informe que nos iba a dar la Policía Nacional. Pues después del hecho lo que nos interesa es saber el móvil del crimen.
Llegó el informe de la Policía Nacional y, junto con el Ministerio Público, en la persona de su más alto representante, el señor Procurador General Francisco Domínguez Brito, lo hicieron público. Pero qué pena, nadie, absolutamente nadie, ha creído este informe.
Es triste decirlo, pero ya la Policía Nacional se ha hecho famosa dando este tipo de informes. Recuerden el caso del senador Darío Gómez. Escogieron unos muchachitos con los calzoncitos rotos y los acusaron de ese crimen. Ahora es lo mismo. Ese no es un informe creíble.
A esto se une el gran descrédito que tiene nuestra Policía Nacional. Y no es la gente del pueblo que no cree en la Policía Nacional, es nadie que cree en la institución. La misma Fiscal del Distrito Nacional acaba de declarar que en más del 90% de los atracos, crímenes y lavado de dinero ocurridos en el país, la Policía Nacional está involucrada. Eso es gravísimo, pero el Presidente de la República no hace nada para cambiar esa situación.
Algunos, ignorando la verdadera realidad, dicen que el informe de la Policía Nacional debe ser ponderado porque contaba con la presencia del señor Procurador General, Francisco Domínguez Brito.
Qué pena!!! Ignoran que ese mismo Domínguez Brito fue el que rechazó estudiar el expediente de corrupción preparado por el doctor Guillermo Moreno contra Leonel Fernández. Ese mismo fue el que de manera grosera e irresponsable, sabiendo que era mentira, dijo que en el Plan Renove se habían malversado RD$1,800 millones. Ese es el mismo que no quiere recibir al señor Quirino Ernesto Paulino, porque sabe que lleva una piedra en contra del ARCHI-CORRUPTO Leonel Fernández. A ese, ¿le vamos a creer porque está entreteniendo al pueblo con una acusación contra Félix Bautista? No señor.
Cotuí está en shock. Ese crimen se debe aclarar. Nadie cree en ese informe de la Policía Nacional. Bien ha hecho la institución en dejarlo abierto.
Por varios medios se le ha pedido a los investigadores que investiguen a la Barrick Gold y no lo han hecho. Se les ha pedido que investiguen a algunas personas vinculadas al PLD, tampoco lo han hecho. El Colegio Dominicano de Abogados había declarado que ese horrendo crimen era obra del Sicariato Internacional. En la Policía, de manera extraoficial, se oían algunas voces parecidas.
Supongamos que sea cierto que los autores del crimen son los que la Policía dice, y ¿qué hacían esos delincuentes sueltos?
Los crímenes de Victoriano y de su hijo me duelen. Me duele que en mi país el ser humano ya no vale nada. Me duele que las autoridades se muestren insensibles ante el desorden y el crimen.
Después de estos crímenes, la única salida que nos queda con respecto a la Policía Nacional es DISOLVERLA TOTALMENTE y hacer una nueva policía con salarios justos y beneficios adecuados a las exigencias del momento.
El autor es escritor y dirigente político.