Clásico Mundial y Punta Catalina




Danilo Cruz Pichardo.

Debía de llamarse Serie Mundial o, mejor aún, Copa Mundial de Béisbol, pero el nombre es lo menos. Esa disciplina deportiva se ha extendido a lugares inimaginables y todos ignorábamos la calidad de los equipos de Israel e Italia. En síntesis: El Clásico Mundial ha sido, en esta cuarta versión, un gran éxito, centrando la atención del mundo y particularmente de la República Dominicana.

La atención ha obligado a la toma de pausa de los problemas políticos nacionales, a un receso en la encendida lucha contra la corrupción y la impunidad. Lástima que se haya aprovechado el escenario para el gobierno copar los medios de comunicación social sobre las supuestas bondades de Punta Catalina, mediante un spot cargado de mentiras.

No es verdad que Punta Catalina “es nuestra”. Punta Catalina es una obra altamente sobrevaluada, producto de la hipercorrupción imperante en los gobiernos del PLD, afectando la economía nacional y empobreciendo a la gente. Peor no puede ser la aclaración que se hace en torno al carbón mineral, excluido en la generación de energía en la mayoría de los países desarrollados por su alto costo de explotación y —lo que resulta más grave todavía— por su carácter contaminante al medio ambiente. Es extremadamente nocivo a la salud.

De demagogia barata y sin crédito alguno podría calificarse la parte en la que se promete que la tarifa eléctrica bajaría un 28% al consumidor. ¿Quién sacó ese cálculo? Sencillamente es una forma de inventar un número que no sea redondo en procura de credibilidad, parecido al 7.3% de aumento que anuncia cada año el Banco Central del Producto Interno Bruto, crecimiento que nunca se transfiere a las clases más necesitadas. Y todas las bocinas se encargan de reproducir que este es el país que más crece en los niveles regional y mundial, inclusive por encima de China.

Donde se le pone la tapa al pomo a la mentira en el anuncio de Punta Catalina es cuando se dice que se acabarían los apagones. ¡Válgame Dios! Los apagones no acabarán en República Dominicana porque desde hace muchos años forman parte de nuestra cultura. La gente exhibe conformismo y en los barrios se aplaude al llegar la energía eléctrica después de un apagón de 8 horas. Si los gobiernos no resuelven problemas por los cuales se protesta, menos resolverían aquellos por los que hay conformidad. Y el día que haya una generación energética satisfactoria entonces los apagones serían financieros.

Punta Catalina es un cuerpo de delito y la atención centrada en el Clásico Mundial era suficiente para que no se mencione durante varias semanas, pero el gobierno ha pretendido convertir un error en hit y esa campaña podría revertirse en su contra.

El Clásico Mundial, sin embargo, entra en su fase final y todo apunta a que se intensificará la lucha en contra de la corrupción y de la impunidad, focalizando, sobre todo, los sobornos y la sobrevaluación de las obras de Odedrecht, compañía brasileña objeto de escándalo internacional, pero el nuestro es el único país en el que no se investiga nada, dado que el procurador general de República es un empleado gubernamental y la comisión paralela designada por el presidente Medina está constituida por personas que, en la mayoría de los casos, reciben beneficios o deben favores al ejecutivo.

La ausencia de sanciones sobre estos graves delitos, pese a que en los demás países en los que se investigan los sobornos de Odebrecht ya hay sanciones ejemplarizantes, incrementará los niveles de indignación en un Movimiento Verde que cada día arropa más la geografía nacional, por lo que el juicio que se vislumbra será en el ámbito popular.