Una España unida e indivisible

José-Tomás Cruz Varela.




(De mi puño y tekla). Málaga.- ¿Cómo y porqué hemos llegado a semejante deterioro y despilfarro? Una vez más ha tenido que ser la prudente y serena ciudadanía, cargada de sentido común y patriotismo, quien ha tomado calles y plazas para demostrar con sendas manifestaciones en Madrid y Barcelona que somos capaces de convivir y respetarnos, dejando patente que el especio público que tenían monopolizado ciertos políticos y partidos, muy posiblemente habrá terminado, poniéndose de manifiesto que españoles y catalanes podemos compartir espacios perfectamente, lo que no impide el que valoremos nuestros respectivos hábitos y diversidades regionales que a todos enriquecen.

El delirio que suponen independentismos, soberanismos y secesionismos solo responde a un proyecto organizado y dirigido por ciertos individuos y agrupaciones vinculados a la política, para saciar ambiciones personales y de paso mantenerse en el poder, olvidando que en un mundo globalizado no tiene cabida la fragmentación.

Convendría recordar que fue el ex presidente de la Generalidad, Arturo Mas, quien manifestó en el “Financial Times” que Cataluña no estaba preparada para una independencia real por carecer de control sobre el territorio, sistema judicial o de recaudación fiscal, y tal declaración en el prestigioso diario inglés representa una seria llamada a la cordura.

Esperemos que tras el clamor expresado por los ciudadanos, no pretendan nuestros políticos adjudicarse el mérito de haber golpeado la demencia del independentismo ni adornarse con medallas a cuenta de una de las manifestaciones de rebelión cívica más emocionantes de nuestra democracia.

Tampoco se puede negar que la actuación par parte de ciertos bancos, grandes empresas catalanas y cientos de pymes han colaborado en desmontar la gran patraña fundacional sobre la que se basa el proyecto golpista, unido a la negativa consideración de que goza el “bono basura” catalán sin acceso alguno a los mercados.

Esperemos que Rajoy al menos tenga el pudor de reconocer que su mantra de que “el tiempo lo cura todo”, de clara y nefasta inspiración arriolana, no pasa de ser una pura falacia y que si los los Puigdemont, Junqueras y Forcadell, tienen la pretensión de adjudicarse algún mérito, pase por presentar sus respectivas dimisiones y cuanto antes mejor. Al parecer, el presidente de la Generalidad, continua amenazando con la declaración de la República Independiente de Cataluña. Algo sobre lo que al parecer existen ciertas dudas tras los últimos acontecimientos.