Vladimir Guerrero es un hombre de poco hablar, pero con números elocuentes en su carrera de beisbolistas, que le merecieron que fuera electo para el Salón de la Fama de Coorperstown.
Este domingo ha regresado a su natal República Dominicana revestido con los votos necesarios para ser exhalado en junio al santuario de los grandes del béisbol en el mundo.
Autoridades, amigos y relacionados lo han recibido en Santo Domingo, primer tramo de dos, que se consumará en Don Gregorio, provincia Peravia, su ciudad natal.

El ex toletero de los Angelinos de los Ángeles, de personalidad tímida, pero de carácter definido, una vez recibido en el Aeropuerto Internacional de las Américas, dirigió un mensaje a la juventud dominicana.
A ellos hizo un llamado a no rendirse en sus propósitos de alcanzar sus metas. A lo mejor, detrás de sus palabras estaba la historia de sus sueños realizados y que tras un carrera exitosa en el béisbol de Estados Unidos, se ha convertido en uno de los tantos millonarios que el béisbol ha dado en el país, más que el juego de la lotto.
“Sean perseverantes”, dijo a los jóvenes, a quienes recordó que cuando lo firmaron hubo gente de su pueblo que le dieron tres meses para que estuviera de vuelta, sin embargo, por su paciencia y trabajo hoy ha visto los resultados de sus esfuerzos.
A Guerrero no le interesa ocupar ninguna posición en el béisbol por el momento, dijo en la rueda de prensa ofrecida a su llegada en la terminal aérea.
“Mi vida no va a cambiar. Voy a seguir siendo el mismo muchacho humilde de Don Gregorio que anda en pantalones cortos y en chancletas”, dijo Guerrero.
A su lado estaba su madre Altagracia Alvino, en la mesa en la que también estaban el Ministro de Turismo, Francisco Javier García y el de Deportes, Danilo Díaz.
En el salón también estaban Wilton, Eliezer, Glenis, Julio y Vladi, sus ocho hijos y su padre Damián Guerrero.
Expresó que su objetivo en lo adelante es dedicarse a ayudar a niños de su natal comunidad Don Gregorio, del municipio de Nizao, a jugar béisbol. “No me interesa ser scout, ni coach, ni nada”, insistió.
Vladimir Guerrero hizo la primera parada en el parque Eugenio María de Hostos en ruta hasta su nativa Don Gregorio. Allí fue recibido a ritmo de merengue por cientos de fanáticos.
El recorrido inició a las 3.41 de la tarde desde el AILA, hasta donde lo trasladó un avión que arribó a la1.55 de la tarde, procedente Nueva York.