Inmortalidad biológica de la naturaleza

Manuel Vólquez, periodista.




En los últimos meses he contemplado algunos documentales por la televisión donde se hacen explicaciones de carácter científico sobre animales y plantas que pueden vivir eternamente. Es decir, se tipifican como inmortales.

Manuel Vólquez

Manuel Volquez, periodista.

El tema resulta interesante porque desde tiempos antiguos la inmortalidad ha sido objeto de debates entre los biólogos y otros científicos que de forma permanente se pasan horas examinando las faunas y la sobrevivencias de animales y plantas ante los efectos de los fenómenos catastróficos.

En las últimas décadas, con los avances en el campo de la genética, se han examinado muchos organismos inmortales en la naturaleza. Hablamos de “inmortalidad biológica”.

El término inmortal significa que uno no se muere, pero hombres de ciencia como el profesor Thomas Bosch, de la Universidad de Kiel, Alemania, consideran que es algo estúpido pensar en esa posibilidad. Comparto ese criterio.

Si bien no existe ningún organismo que viva por siempre, ya que existen factores externos que condicionan esta capacidad, los biólogos catalogan algunas especies como tales ya que no se encuentran alterados por el límite de Hayflick. Significa que en la mayor parte de los organismos las células dejan de dividirse y mueren cuando su ADN (ácido desoxirribonucleico), se daña o sus telómeros (la región más externa de los cromosomas) se acortan demasiado.

En un estudio comentado por Colin Barras, del portal BBC Future, el 27 junio 2015, se afirma que existen especies que son técnicamente inmortales. Son las siguientes:

-Langostas. Estos habitantes de ríos y mares poseen una “telomerasa especial” (el elixir de la eterna juventud) que repara los extremos de ADN dañados de sus células de manera muy eficiente y es por eso que muchas investigaciones han sacado a la luz que cuanto más envejecen, más fuertes y fértiles se vuelven.

-La langosta americana. La inmortalidad biológica puede ocurrir incluso en animales que se reproducen sexualmente. Esta especie es un ejemplo, pues mantiene una impresionante capacidad para regenerarse incluso en edad avanzada.

-Tardígrados. También llamados osos de agua por la forma cómo se mueven y desplazan, se encuentran en ambientes húmedos de todo el mundo, sobre todo en helechos y musgos. Su inmortalidad se atribuye a la capacidad que tienen de caer en un estado de criptobiosis, o sea, estado de animación suspendida en los que algunos seres vivos entran cuando las condiciones medioambientales llegan a ser extremas.

-Hydra. Estos animales microscópicos son estudiados por su gran capacidad regenerativa y han sido investigados por los biólogos durante años. Son muy sensibles y en muchos casos viven como parte de una colonia con otros organismos, como algas unicelulares.

-Medusa Turritopisis nutricula. Conocida como la medusa inmortal, es estudiada en todo el mundo para descubrir más acerca del método que utiliza para permanecer viva durante años, llamado transdiferenciación, y además representa una esperanza para encontrar la cura del cáncer y detener el envejecimiento en células humanas.

Otras especies como el molusco Ming quedó en los registros como el animal solitario más viejo que se haya descubierto.

Se afirma que la almeja oceánica tenía 507 años cuando un grupo de biólogos la sacó de las aguas de las costas de Islandia en 2006. Impresionante!, ¿Verdad?

Algunas especies de árboles también se consideran inmortales por los miles de años que permanecen activos. Es el caso del denominado pino longevo o colonias como la de Utah y la de robles en Jurupa, Valley en el Sur de California, que representan ejemplos que superan los 10.000 años de edad y que han sobrevivido a todo tipo de catástrofes.

-Antipatharia o Coral Negro. En aguas profundas de zonas tropicales se ubican especies de este tipo de coral, algunas de las cuales tienen miles de años de antigüedad y una tasa de crecimiento asombrosa.

En la próxima entrega examinaremos la tesis de la inmortalidad humana.