Tesla: el genio discriminado (1)

Manuel Vólquez, periodista.




Nikola Tesla nació el 10 de julio de 1856 en lo que hoy es Smiljan, en la provincia serbia de Lika, llamada entonces Croacia (Yugoslavia), y falleció en New york, el 7 de enero de 1943.

Manuel Vólquez

Manuel Volquez, periodista.

El carácter personal y el halo de misterio que rodea a algunos de sus descubrimientos han hecho que se convirtiera en un científico muy popular a partir de la década de 1990, cualidades que generó enfrentamiento con Thomas Edison y otros colegas de la época.

“Mi cerebro es solo un receptor; en el Universo hay un núcleo desde el cual nosotros obtenemos conocimientos, fortaleza e inspiración. No he penetrado en los secretos de este núcleo, pero sé que existe”, solía comentar este inventor descrito por Albert Einstein como “un ser poseedor de una mente brillante”.

Tras la demostración de la comunicación inalámbrica por medio de ondas de radio y después de su victoria en la guerra de las corrientes, se le reconoció ampliamente como uno de los más grandes ingenieros eléctricos de los Estados Unidos. Durante este periodo la fama de Tesla rivalizaba con la de cualquier inventor o científico de la historia o la cultura popular, pero debido a las afirmaciones acerca del posible desarrollo de innovaciones científicas y tecnológicas futuras recibió numerosas críticas y también recelos de parte de los colegas.

Además de su trabajo en electromagnetismo e ingeniería electromecánica, la labor de este científico más tarde sirvió en diferente medida al desarrollo de la robótica, el control remoto, el radar, las ciencias de la computación, la balística, la física nuclear y la física teórica. Llevó adelante estudios que permitirían desarrollar la radio, pero nunca desarrolló este concepto debido a que no entendía del todo la física inherente a este fenómeno.

Posteriormente, cuando Guillermo Marconi reclamó los derechos de uso de la radio en plena Segunda Guerra Mundial, la Corte Suprema de los Estados Unidos rechazó la solicitud, incluyendo en su decisión la restauración de ciertas patentes previas a la de Marconi, entre ellas algunas de Tesla. Se comenta desde entonces que Marconi y otros inventores plagiaron las ideas de Tesla que sin duda es el padre de la corriente alterna (AC), la base de gran parte de nuestra tecnología moderna.

Este científico nació alrededor de la medianoche durante una feroz tormenta eléctrica en Serbia. La comadrona pensó que era un mal presagio y que sería un hijo de las tinieblas, pero la madre de Tesla dijo proféticamente: “No, será un hijo de la luz”.

Además, tenía una personalidad obsesiva, era un hombre con fobia a los gérmenes, tenía una memoria increíble, vivía en múltiples hoteles de Manhattan y se mudaba con frecuencia debido a la insolvencia para pagar la renta; muchos de sus inventos clasificados los concibió en esos apartamentos.

Sin esas investigaciones, el mundo moderno se vería muy diferente. Incluso, el gobierno de Estados Unidos pensó que los espías alemanes estaban usando las creaciones de Tesla, a quien se le atribuye la idea de la Internet inalámbrica y los teléfonos inteligentes.
En los años 30, numerosos periodistas lo visitaban regularmente en el piso 20 del Hotel Governor Clinton y el Waldorf Astoria, de Nueva York. A veces, hablaba de cómo creía que iba a ser el futuro.

Tenía algunas ideas en materia de nutrición o religión e imaginaba un mundo en el que los descubrimientos científicos serían una prioridad sobre otros aspectos como la guerra o la política. Pronosticó que los avances científicos y tecnológicos tendrían tanto o más importancia para los medios de comunicación que los conflictos bélicos o la alta política. En la práctica no ha sido así.

Este inventor además desarrolló algunas teorías sobre la dieta y cenaba solo un poco de leche con miel, hábito que le generó pérdida de peso que dio lugar al mito de que murió en la ruina.

Pronosticó un futuro en el que la alimentación volvería los ojos hacia la salud. Expresaba que estimulantes como el café o el tabaco dejarían de estar de moda y los ciudadanos del futuro apostarían por la disminución de aditivos químicos en los alimentos y la reducción del consumo de carne. También predijo que habría suficiente producción de cereales como para alimentar todo el planeta.

Tesla terminó relegado al ostracismo y fue considerado un científico loco. Nunca prestó mayor atención a sus finanzas y se dice que murió empobrecido a los 86 años.