Derecha e izquierda en América Latina

David la Hoz, abogado y profesor universitario.




(Comentarios de David La Hoz en el 1er Foro: derecha y la izquierda, UASD, 19 y 20 de febrero 2019)

Los términos derecha e izquierda surgieron con la Revolución Francesa de 1789 y cabría preguntarse ¿qué actualidad tienen en el contexto actual de la Latinoamérica del siglo XXI y si merecen ser contextualizados?

David La Hoz

David la Hoz, abogado.

Derecha originalmente significó ser partidario de la nobleza feudal y del orden estamental que le caracterizaba; en cambio, ser de izquierda significó pretender y luchar desde el parlamento o desde una facción o partido político por la democracia. Andando en el tiempo, derecha significa ser conservador y defensor del orden burgués o del estatus quo del denominado socialismo real; en cambio, ser de izquierda significa ser demócrata, ser socialista, ser comunista y partidario de los derechos de las minorías étnicas, raciales, de género, los pobres, los marginados, es poseer una visión de reformas o de cambios graduales pero constantes y a veces radicales, es aceptar que el mundo es cambiante y saber adaptarse a esos cambios, etc.

La democracia de ser un régimen político vilipendiado por los antiguos, ha pasado a ser el ideal más puro de un político liberal como del político socialista.

Existen quienes hablan hoy de post democracia entendiendo como tal, la tendencia de muchos ciudadanos que desean vivir en democracia pero a quienes no les importa participar en política siquiera para emitir un voto.

A muchos, más que la democracia, les interesa la democracia directa hoy llamada populismo, es decir, aquella forma de democracia que cuestiona a instituciones fuertes de la democracia como el congreso, las instituciones, la justicia, aquellos que piensan que la democracia solo requiere de un líder carismático o un partido que se pretenda o diga ser un redentor de las más sentidas reivindicaciones sociales.

El reto de la democracia es renovarse sin generar traumas, esto es: siendo capaz de resolver sus crisis dentro del plano institucional que la rige, sin esta capacidad, se impone el populismo como solución.

Sin embargo, cuando el término democracia se antepone al término populismo existe una amplia controversia motivada en el hecho de que los conservadores o derechistas ven en el populismo lo mismo que los antiguos veían en la democracia: una amenaza al estatus quo, al orden burgués conservador, e incluso, al ordenamiento liberal democrático.

De modo que, con el populismo del presente ocurre lo mismo que con la democracia de los antiguos: es mal visto, pues encarna la idea de cambios por y para el pueblo.

Es bueno destacar que, sin embargo, no es el populismo el que amenaza a la democracia liberal, quien la amenaza es el celo de los conservadores, de los derechistas, el transnacionalismo y el corporativismo empresariales que se oponen a todo cambio que vaya en beneficio del sector popular de la nación. Con los mismos argumentos de siempre: falta de recursos, que es un sinsentido educar o brindar salud a los pobres, o dotarlos de viviendas, pues no saben administrar sus recursos ni les interesa el bienestar, solo les interesa, supuestamente, un consumismo desenfrenado y más allá de sus posibilidades; por tanto, es un derroche irreparable de recursos que podrían ser mejor empleados en la gente de bien, pues el burgués sí que sabe invertir, sí que sabe valorar los recursos, etc.

Ante la evidencia del carácter conservador del discurso anti populista, sus intelectuales orgánicos han recurrido al ardid de tildar, de emplear el término populismo, en plural, queriendo significar que existe una gran gama de populismos, incluido el populismo de derecha. Es decir, pretenden convertir en populismo las acciones que en la actualidad corresponde a la política de derecha, al conservadurismo burgués. Creando con ello una confusión tendente a desacreditarlo.

La realidad es que las ideas antidemocráticas, totalitarias y conservadoras en el seno de la sociedad civil anidan en sectores como el ya indicado y en las religiones. Estas han sustituidos a las ideologías políticas revolucionarias en el seno de las masas. De modo que en la actualidad, el peligro para la democracia no lo constituye el populismo percep sino el auge del pensamiento católico y protestante conservador. Son estos sectores junto al transnacionalismos, los que se oponen de forma radical a reconocer el carácter expansivo de los derechos fundamentales.

También conspira contra el ideal democrático y los derechos fundamentales que defiende la democracia, el exacerbado individualismo que caracteriza a la sociedad actual, globalizada y regida por el modelo neoliberal, el cual, huyéndole a lo social, ha hecho aparecer lo más perverso del individualismo a ultranza y lo promueve como el gran valor a defender.

Obviamente, la tecnología es otro elemento que se erige como amenaza para la democracia.

Pero, todos sabemos que el contexto actual se caracteriza por los profundos cambios que en el ámbito laboral generará la denominada inteligencia artificial, a partir del presente año, el cual, es el punto de inflexión de dicho cambio que arrasará con muchas de las profesiones más comunes y de mayor aceptación al igual que con muchos oficios, hecho que constituye un reto de reacomodamiento, por ejemplo, para nuestra universidad primada de América. Pero que no se sabe si moverá el mundo hacia la derecha o hacia la izquierda.

También desde la perspectiva política, se observa, un auge del denominado proteccionismo patriótico (Término acuñado por el autor francés Jorge Verstrynge, en su libro: Proteccionismo y “Economías de gran espacio”, editorial El Viejo Topo, España, 2009), el cual constituye una amenaza para la globalización neoliberal en crisis que caracteriza el momento político actual.

¿Qué rol corresponde a la ciencia política en estos escenarios?

Es en este terreno que el coloquio que hoy nos reúne, sin pretenderlo, se constituye en un centro de pensamiento y de reflexión intelectual que habrá de orientar a muchas de las mentes que hoy o no tienen respuestas o solo tienen cuestionamientos a la crisis del neoliberalismo en decadencia.

Es en este contexto, donde las ideologías de centro derecha y las religiosas están pasando a convertirse hegemónicas pero sin ofrecer estabilidad, por el contrario, representan un equilibrio inestable que nada garantiza a no ser su volatilidad.

La metodología politología ofrece formas de análisis pero en la República Dominicana lo único que ha cuajado –y no por mucho tiempo, ha sido el método de la ingeniería política, principalmente, la ingeniería electoral. De ahí que, se hace necesario el que nuestros politólogos den un paso al frente y asuman la responsabilidad social que les encarga de trabajar por la institucionalización del país.

La sociedad está urgida de profesionales de la política, de politólogos que se encarguen de transmitir los valores y los principios del bien común en tanto valor supremo frente a las embestidas del individualismo a ultranza que tiene a los profesionales del derecho como principal correa de transmisión.

La politología no puede limitar su accionar social a la lectura de encuestas de preferencias ni a describir la conducta política de los ciudadanos, por más racionalmente que se describa el voto, este no aporta nada a la sociedad si va a reproducir más de lo mismo, debe dar un paso al frente demostrando que la institucionalidad y lo social son los valores troncales de la democracia conducentes al bienestar general siempre que no sean manipulados desde arriba empleando tecnologías y la manipulación de lo que Pierre Bourdieu llama “Criterio y bases sociales del gusto”, esto es: el capital cultural que produce la titulación y los efectos que produce lo audiovisual cuando proyectan gustos y preferencias marcadamente clasistas, pero que bien manipulados conducen a la indiferencia al individualismo al ultranza y a una sensación de falso bienestar que inhibe políticamente a las masas (Pierre Bourdieu, La Distinción, 3ra édición, 2016, traducción de María del Carmen Ruiz de Elvira y Étude sur l´audience du cinéma, Paris, 1975).

La metodología que emplee en ello ha de ser la de la politología el análisis sistémico que conduzca a detectar las falencias, para describirlas pero también para prescribirlas, para corregirlas. De qué sirve el método cuántico si se queda en la simple descripción del fenómeno sino para servir de insumos para el auto conservación del poder dominante de las multinacionales, del corporativismo. Esto es: de la nueva forma del feudalismo.

La derecha se ha estado haciendo con el poder debido a varios factores como los siguientes:

a) La izquierda se ha quedado sin un referente valido luego de la caída del socialismo real.
b) El socialismo del siglo XXI de Chávez, maduro, Lula, Correa, Ortega, Cristina Kirchner, etc., se encuentra en serios aprietos dadas las fuertes acusaciones de corrupción que se les imputan.
c) De su parte, la derecha se ha reestructurado en torno a ideologías conservadoras provenientes de las iglesias, católica radical de derecha y, particularmente, con la ideología de las iglesias protestantes.
d) Los movimientos sociales son anti partidocracia, anti corrupción, pro seguridad ciudadana, pro medio ambiente.
e) No se consideran de izquierda pero tampoco de derecha, simplemente tienen una agenda que va de un extremo al otro buscando satisfacción a asuntos concretos, unas veces en favor de sectores específicos y en otras en procura del interés general desde perspectivas proteccionistas y patrióticas.

En Brasil, el ciclo político del sistema de partido colapsó debido a una recesión económica permanente en los últimos cuatro años, hecho que explica el vuelco hacía Bolsonaro, pues el PT se ha convertido en el símbolo de la corrupción, sacó de la pobreza a más de 20 millones de personas y elevó a más del 20% a estatus de clase media, pero cuando no pudo dar más, colapsó igual que el socialismo real, porque ésta reaccionó provocando niveles de inseguridad que el Estado no pudo controlar, debido al auge simultaneo del narcotráfico.

Esta combinación de: recesión económica, inseguridad, corrupción y la identificación del PT como responsable de la situación determinó que la derecha católica y la derecha de las religiones protestantes buscando proteger los valores autoritarios y conservadores que representan, volcarán sus votos hacia Bolsonaro produciendo u equilibrio inestable, pues este personaje no es coherente ni cuenta con un respaldo más allá de los militares, la derecha y el sector conservador de las religiones.

Además, Brasil, dedica más del 30 % de su presupuesto a la seguridad social, la cual, en un ambiente de recesión económica se ha quedado sin recursos. Por tanto, Brasil no tiene de dónde sacar recursos para equilibrar su presupuesto sin afectar a la oligarquía o a los pobres o a ambos a la vez.

El sector económico del Estado brasileño dirigido por Bolsonaro ha pasado a manos de los chicagos boys. Junto al evangélico grupo hegemónico dentro del gobierno de Bolsonaro que ve en la política una cruzada moral contra el pensamiento liberal-democrático y de izquierda.

En México, la corrupción, el narcotráfico y la inseguridad hicieron colapsar la autoridad pública en México, a diferencia de Brasil, en la nación azteca como en el Salvador, quienes se han desacreditado son los partidos del sistema político de derecha e izquierda, el vuelco de la cruzada moral de los evangélicos y los católicos ha sido hacia el voto por Andrés Manuel López Obrador, no se busca consolidar valores de derecha sino el pensamiento liberal-democrático y de izquierda.

Las posibilidades de buena gobernanzas son mayores en México que en Brasil debido a que la carga tributaria de México es insignificante con relación a la del país carioca.

No obstante, AMLO, lo único que ha dicho –hasta ahora-, es que encamina el país hacia una cuarta revolución, partiendo de que la 1ra fue la Independencia de México, la 2da la derrota del imperio francés que invadió México, la 3ra. La Revolución mexicana de 1910.

Es probable, que la 4ta sea el control de la corrupción, el restablecimiento de la autoridad de las instituciones y la fe en la democracia conjuntamente con medidas de justicia social y de eliminación de la discriminación, por ejemplo, contra los pueblos originarios. DLH-24-2-2019



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David La Hoz
David la Hoz es abogado, experto en derecho de autor.