¡Corrupción, corrupción!

Danilo Cruz Pichardo.




Habría que detenerse a pensar para establecer en cual sector de la vida dominicana no hay corrupción, pues el afán de lucro ha dañado todo y se observa una inversión de valores, al punto que verdaderos delincuentes aparecen como figuras paradigmáticas. Es el caso de César el Abusador, con 60 mil seguidores en su cuenta de Instagram. Como ese caballero podría poner muchos ejemplos.

Hace algunas décadas se tenía a la abogacía como la profesión más corrupta, pero eso ha cambiado muchísimo y hace rato que el periodismo lo superó, si partimos de las fortunas que exhiben famosas bocinas comunicacionales al servicio del oficialismo.

Los propios médicos, en un alto porcentaje, abandonaron el “juramento hipocrático” y se han dedicado abiertamente a la búsqueda de dinero, para poder tener mansiones, villas, amantes y llevar una vida de francachela. ¿Cómo lo hacen? Vendiendo medicinas, ingresando a pacientes que no tienen nada (personas asustadas), practicando cirugías innecesarias y planteando cesárea como primera opción a las mujeres embarazadas. Adicionalmente, muchos reciben comisiones por indicar medicamentos de laboratorios específicos.

Y conscientes de que ciertas patologías no son de su área ni están capacitados para tratarlas, no muestran la menor voluntad de remitir al paciente al especialista correspondiente. Pero es lo menos. La gran falta de ética se muestra en las emergencias al dejar morir a pacientes que no están en condiciones de hacer un depósito monetario, pese a que la Ley General de Salud, la 42-01, Art. 28, literal B, establece el carácter obligatorio a la atención.

El sector salud es un desorden, las aseguradoras no sirven y los servicios médicos son cada vez más deficientes y más costosos.

Otra estafa que se comete en contra de una población indefensa es el cambio regular de los libros de textos, una trama mafiosa y perversa que involucra al Ministerio de Educación, a las editoras y a los centros de estudios privados, con la mirada indiferente de la Asociación Dominicana de Profesores, que nunca se ha pronunciado sobre ese particular.

Con el uso extensivo del internet, donde a través del buscador aparecen todos los temas, es para que se le dé un respiro a los padres, muchos de los cuales tienen que buscar dinero prestado para la compra de los libros nuevos (extremadamente costosos), porque los del año anterior ya “no sirven”.

El país está lleno de bancas de lotería. En una cuadra hay tres y cuatro bancas. Las bancas de lotería fueron creadas para enriquecer a los propietarios y para empobrecer más a los jugadores, sin que ninguna institución se encargue de decirle a la gente que esa no es la vía de salir de la pobreza.

Está comprobado que sólo mediante los estudios y el trabajo la gente asciende en la escala social de forma lícita y transparente. Algunos alegarían que a través del loto se ha salido de la pobreza. Pero ¿cuántos son los que se han sacado esa lotería? La ley de la probabilidad dice que es difícil, más difícil, sin ser un ejercicio de fatalismo, que recibir una descarga eléctrica o un rayo.

Todas las loterías lo que contribuyen es al agudizamiento de la pobreza social, sin que las autoridades detengan la proliferación de esa vagabundería. Pero la realidad es que vivimos en un país sin autoridades y sin gobierno, pues el presente gobierno no tiene moral para nada, porque los principales actos de corrupción salen de palacio. Es corrupción por todas partes.