Mitología del origen de los indígenas

Manuel Vólquez, periodista.




Siempre he tenido la curiosidad en saber el origen de los indígenas que habitaban los países latinoamericanos antes del Descubrimiento de América, en especial la Isla de Santo Domingo.

Cuando los españoles llegaron a la región, ya existían, con la ventaja de que vivían en un medioambiente descontaminado, sin corrupción, con muchos frutos y extensos yacimientos minerales, fuentes estas últimas de riquezas naturales que ellos desconocían.

¿En la actualidad, cuántos pueblos indígenas hay en América Latina?

En América Latina existen actualmente 522 pueblos indígenas que van desde la Patagonia hasta el norte de México, pasando por distintas áreas geográficas como Amazonía, Andes, Caribe Continental, Baja Centroamérica y Mesoamérica.

Brasil es el que tiene más diversidad de pueblos indígenas con 241, que representa una población de 734,127 personas; Colombia, con 83 (1,392,623 habitantes) es el segundo país con más cantidad de pueblos, seguido por México con 67 (9,504,184 personas) y en cuarta posición Perú con 43 (3,919,314 individuos).

En el otro extremo está El Salvador con tan sólo 3 pueblos indígenas (13,310 personas); Belice con 4 (38,562 habitantes) y Surinam con 5 (6,601 individuos). En el caso del Caribe insular, como Antigua y Barbuda y Santa Lucía, hay pocos datos sobre la supervivencia de pueblos nativos.

México, Bolivia, Guatemala, Perú y Colombia reúnen al 87% de indígenas de América Latina y el Caribe. El restante 13% de la población indígena reside en 20 Estados distintos, como Nicaragua, Panamá, Argentina, Chile y Ecuador.

Destacan cinco pueblos con varios millones de personas como los Quechua, Nahua, Aymara, Maya yucateco y Ki’che, y seis con poblaciones entre medio y un millón de habitantes como los Mapuche, Maya q’eqchí, Kaqchikel, Mam, Mixteco y Otomí. (Fuente: National Geographic).

Los primeros habitantes de la isla de Santo Domingo eran los taínos, que la poblaban desde el año 800 A.D. (La sigla A.D. es un término en latín que significa «Año de nuestro Señor» y equivale temporalmente a nuestro «después de Cristo». El nombre completo es Anno Domini). Las razones de su extinción, ya las sabemos.

¿Cómo llegaron? Los taínos pertenecían al grupo de indígenas de los arahuacos que emigraron desde la desembocadura del río Orinoco, en Venezuela. El nombre les fue dado por los españoles y significa «bueno o noble» en arahuaco.

El medio que permitió el traslado de las poblaciones sudamericanas a Las Antillas, fue la canoa, lo cual se hizo posible porque estos aprovechaban las corrientes marinas para navegar. Era el de un pueblo pacífico que se dedicaba a la agricultura, sembrando yuca, maíz, batata, el ñame, la yautía, el lerén y el ají. Además, practicaban la pesca y la caza de animales como las jutías, iguanas y caimanes.

Cuando los taínos llegaron al Caribe, la región ya estaba habitada por otros pueblos como los “Igneris” y los más antiguos aún arcaicos. Eran un grupo étnico amerindio prehispánico que una vez fue parte de la tribu Arawak y habitaban las Antillas Menores y Puerto Rico durante la época precolombina.

Sin embargo, la procedencia de los indios taínos todavía es confusa y desorienta a los estudiosos de sus costumbres y tradiciones. Al analizar su simbología y mitología vemos con sorpresa que está emparentada con los pueblos mayas de la Yucatán, Guatemala, y otras regiones adyacentes.

En ese contexto, surge la siguiente interrogante: ¿Cómo se comunicaban con los indígenas los hombres que acompañaron a Cristóbal Colón o los demás europeos, como los británicos y franceses, en los viajes por las islas antillanas?

¿En la isla de Santo Domingo, cuál fue el primer colonizador español que aprendió a hablar el idioma de los indígenas?

La respuesta la ofrece el apreciado colega Federico Cabrera en un escrito publicado en Facebook. Lo transcribiremos íntegro debido a la riqueza de su contenido.

“La tradición siempre ha señalado a Fray Ramón Pané como el primero de los colonizadores españoles de nuestro continente que aprendió un idioma indígena, específicamente el de los taínos.

“Sin embargo, hay suficiente evidencia de que si bien es cierto que el fraile catalán fue el primero en emplearse a fondo en el estudio y conocimiento del idioma que hablaban los primitivos habitantes de nuestra isla, hubo otro español que aprendió primero que él a hablar esa lengua.

“Se trata de Cristóbal Rodríguez, un marinero andaluz que vino a nuestra isla en el segundo viaje de Cristóbal Colón. Está documentado que Rodríguez se enroló en la carabela que capitaneó un individuo llamado Diego Rodríguez (quizás pariente suyo) y que desembarcó en nuestra isla el 22 de noviembre de 1493 como parte de la segunda expedición de Colón.

“Cuenta la historia que una vez aquí, Rodríguez se apartó de los españoles y vivió con los indígenas durante cinco o seis años.

“La investigadora Consuelo Varela, experta en estos temas, asegura que fue Colón quien le ordenó a Rodríguez que se internara en el mundo de los taínos para conocer su lengua y costumbres, a los fines de servir de intérprete entre los nativos y los colonizadores.

“(Cristóbal Rodríguez) fue el primero que supo la lengua de los indios de esta isla, y era marinero, el cual había estado ciertos años de industria entre los indios, sin hablar con cristiano alguno”, cuenta, de su lado, Fray Bartolomé de las Casas.

“Cuenta la tradición que como Rodríguez aprendió perfectamente la lengua de los nativos, se ganó el apodo de “lengua”, en relación con su importante función de intérprete.

“A propósito de este tema, se dice que entre los indios que fueron llevados por Colón a España, al regreso de su primer viaje al Nuevo Mundo, había uno, capturado en Guanahaní (San Salvador), que había aprendido algo de castellano, y que habría sido quien sirvió de intérprete con los taínos al llegar el Almirante al destruido fuerte de La Navidad en 1493.

“En lo que respecta a Cristóbal Rodríguez, éste también dominó en poco tiempo las costumbres taínas, otro elemento de gran ayuda para los españoles en ese momento tan crucial.

“Aunque se sabe que ni Colón ni sus sucesores aprobaban los matrimonios de españoles con indígenas. Cristóbal Rodríguez se las arregló para “casarse” con una taína a la usanza indígena, pero sin permiso oficial de las autoridades españolas de la isla, por lo que el gobierno del terrible Nicolás de Ovando lo condenó al destierro, y no conforme con esto, le impuso el pago de una sanción de 100 mil maravedíes (moneda española de la época).

“Pero se dice que el famoso “lengua” se adelantó a los acontecimientos, y además de lograr que el rey Fernando anulara la abultada condena, también consiguió que el monarca lo enviara de nuevo a nuestra isla con mayor poder del que había tenido antes y con instrucciones contundentes y específicas para Nicolás de Ovando y su violento gobierno.

“Más de 500 años después de aquellos insólitos acontecimientos, una corriente de estudiosos ibéricos sostiene que, por los significativos aportes que hizo a la conquista y colonización de la isla de Santo Domingo, Cristóbal Rodríguez merece ser recordado oficialmente como el precursor de una relación mucho más positiva de los conquistadores con la cultura indígena”.