No es contra automatización




Explicación racional para objetar el voto automatizado en las elecciones municipales del próximo 16 de febrero, no la hay, lo que empuja fuerte a oponerse a resultados rápidos y transparentes es la necia realidad política a la que los opositores tendrían que darle la cara en ese proceso, que se llama derrota.

Luis Abinader era opuesto a una modificación constitucional que permitiera la postulación de Danilo Medina para un tercer período, pero posterior a que esa posibilidad quedara descartada era partidario de reformarla para unificar las elecciones municipales con las congresuales y presidenciales, habilitando al presidente Medina para que pudiera volver a aspirar a la presidencia en el futuro.

¿Qué lo lleva a apalabrar esa reforma? El reclamo de los alcaldes perremeístas y potenciales aspirantes a que no se les dejara en las patas de los caballos, que un proceso donde están todas las candidaturas en juego es distinto a que todos los esfuerzos del más fuerte estén concentrados en un solo objetivo.

En unas elecciones generales el candidato presidencial apoya a todos aspirantes a otras posiciones que lleva su partido, pero lo prioritario de su candidatura, el senador apoya a aspirantes alcaldes, regidores y diputados, pero tiene como prioridad ganar la senaduría, el diputado la diputación…, pero en unas elecciones en la que sólo están en juego las alcaldías ese será el enfoque del partido, el gobierno, de todos los candidatos a otros cargos y líderes locales, y no hay que ser muy sabio para saber que en ese escenario, Danilo Medina y el PLD pueden servirse a sus anchas.

¿Qué significa permitir que el 17 de febrero el mapa político municipal amanezca teñído de morado? Un presagio desolador para las elecciones presidenciales y congresuales de mayo 2020.

La carta que tienen para mermar los efectos de la derrota en las elecciones municipales, es el descrédito de ese proceso y buscar por todos los medios que no se ofrezcan resultados inmediatos.

Elecciones manuales con 399 boletas distintas a nivel nacional y la entrega de una sábana al elector para buscar la cara del regidor o vocal, sería un proceso caótico y sangriento porque por primera vez hay voto preferencial para los ediles, pero esas candidaturas no tendrán una representación en el colegio electoral, que sólo puede admitir un delegado y un suplente que por lo general guardarán por los intereses de la candidatura principal.

La posibilidad que se abre es la de que en vez que sea el elector que escoja regidores y vocales, lo pueda hacer una componenda entre los delegados de los partidos, permitiéndose cada quien llenar las boletas de su partido que no hayan sido marcadas en el voto preferencial, cosa imposible de hacer con el voto automatizado.

La metodología aprobada por el Pleno de la Junta Central Electoral no puede ser más sensata y complaciente. Voto automatizado dónde se escogen más de trece regidores, pero con 100% de conteo manual y resultados sólo después de agotado el conteo manual.

Otro tema frente al que la JCE se ha mostrado abierta es al de la auditoría del voto automatizado, que se reclama pero que en verdad no se quiere porque acredita el proceso que se tratará de desmeritar, por eso se podrá presentar a Deloitte o a san Deloitte y a todas se les buscará su periquito, porque el problema son unas elecciones municipales que ya no pueden evitarse.



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Julio Martìnez Pozo
Julio Martínez Pozo, periodista y analista político.