Los ciclos políticos poseen características variables pero predeterminables, pueden ir hacia adelante pero tambien pueden retroceder.
Una de las primeras leyes de la política descubierta, apreciada y expuesta desde el inicio de los tiempos, es la regla del carácter ciclico de los regimenes políticos. Desde Herodoto, los pensadores políticos descubrieron que las sociedades políticamente organizadas poseían estas características. Se dijo entonces que las sociedades políticas tenían tres edades, a saber: la la edad de hierro, la edad de plata y la edad de oro; luego se las caracterizó partiendo del mismo supuesto, en tres regimenes, a saber: democracia, aristocracia y monarquía.
Los ciclos políticos poseen características variables pero predeterminables, pueden ir hacia adelante pero tambien pueden retroceder. Esto es, no ocurren necesariamente de manera lineal tambien pueden retroceder y, de hecho, retroceden con más frecuencia porque el retroceso parece natural, en cambio, el avance, casi siempre implica una ruptura sistémica. Por eso, en la estrategia de Lenín, éste aconsejaba avanzar un paso y retroceder dos: un paso haia delante y dos pasos atrás, dijo. A la primera, suele denominarsele contrarrevolución; en cambio, la segunda, es calificada de revolución. Pero estas denominaciones no son exactas tienen matices, particularidades y eventualidades que sugieren diferenciaciones marcadas.
Por ejemplo, nadie puede negar el carácter revolucionario del giro a la derecha de Europa y del Estados Unidos de Trump, en su segunda versión. La pregunta esencial sería establecer por qué ocurren estos ciclos? Una primera respuesta no implica afirmar que por hartazgo, más preciso, podría ser afirmar que ocurre por el deterioro de las normas, principios y valores de la clase en el poder y de los democrátas. Llega un momento en el cual la ideología dominante no representa los anhelos, aspiraciones y valores de aquellos a quienes astán dirigidos como ideas fuertes ó, porque simplemente, se miente al electorado. Esto da pie a que haya una marcada inclinación a asumir los valores, principios y normas opuestas. El hartazgo implica variar hacia lo opuesto por el enfado que produce la mentira. Este opuesto no es fijo, ni característico de un determinado grupo sino que, es común a todos, pero, aplica contra aquel que detenta el poder.
Así, la guerra en Gaza o contra Gaza, ha hecho pedazos el derecho internacional y el derecho internacional humanitario. Por tanto, ha implicado que las normas, los valores y principios que en su momento perjudicaron al nacismo queden obsoletas, lo que a su vez implica el que no pocos lleguen a cuestionarse, si estuvo mal lo que hizo Hitler contra los judios, si los judios de hoy en día aplican técnicas hitlerianas contra los palestinos. Más claramente, los valores y principios que dieron a Occidente su primacía están en cuestión. A la vez, Naciones Unidas se muestra incapaz de aplicar el Derecho Internacional y el Derecho Internacional Humanitario a los lideres de Israel. Esto ocurre porque las ideas hoy consideradas obsoletas ayer fueron ideas revolucionarias, por tanto, podría entenderse que lo viejo puede volverse joven y viceversa, lo joven puede devenir viejo. Lo justo puede tornarse injusto.
La consecuencia de esto es, el resurgimiento de la derecha en toda Europa. Una parte no despreciable de la población europea ha pasado a encontrar mentirosas las ideas liberales y de izquierda, mientras que, se mantienen escépticos sobre las ideas de la derecha, las cuales, poco a poco, van siendo aceptadas como válidas ó, como mínimo, aceptables ante el deterioro de sus opuestas. De ahí, la incidencia hoy en día del término “woke”. Cuando las ideas del gobierno de ocho años del PRD se devaluaron el votante miró hacia Balaguer. Se requirieron treinta y cuatro años para que las ideas de este partido remontaran en 2020, en circunstancias que implican la devaluación de las ideas de sus oponentes por iguales motivos y circunstancias. Por tanto, no hay lugar a ideas viejas ni a ideas nuevas, todo dependerá del contexto en que sean empleadas o, a la devaluación a que sean sometidas debido al desgaste que implica el ejercicio del poder. Esto equivale a decir que las ideas son atemporales, pueden ser validas en invierno pero invalidas en verano y viceversa.
La razón de lo anterior, de la atemporalidad de las ideas, deben encontrarse en el carácter emocional de la conducta humana, particularmente, de las ideas de la clase media siempre mayoritaria, cuando es capaz de arrastrar a la clase obrera hacia los anhelos y a las aspiraciones del pequeñoburgués. Cuando esto sucede, el cambio opera unas veces hacia delante, en otras, en puro retroceso. El origen de esta conducta coincide con las condiciones materiales de existencia de la pequeñaburguesía, cuando la economía y la libertad van bien, hay lugar a estabilidad social, en caso contrario, opera el cambio hacia delante o hacia atrás. Es una clase siempre desclasada o, mejor dicho, en vía de transformación hacia arriba o hacia abajo, en un sentido o en su opuesto. Cuando se mueve hacía arriba genera estabilidad política y, a la inversa, cuando se mueve hacia abajo genera inestabilidad política, cambio político.
De su lado, las clases dominantes, las oligarquías y la burguesía son anodinas, solo se revelan cuando sienten sus intereses afectados como clases. Mientras el ataque es individual o grupal, no pasa nada. A menos que logren atraerse a la pequeña burguesía. Esta última, solo se dejará seducir, si sus intereses siempre individualistas, se ven afectados. Es decir, si sus expectativas no son satisfechas, aun sea simbolicamente.
Otra característica de los ciclos políticos, es que no operan como entrada al sistema (inputs) ni como salidas (outsides), es decir, no son lineales, ni van en sentido contrario, sino que cada ciclo es propio de cada estructura sociopolítica, así en una misma época, unas sociedades pueden operar ciclos políticos progresistas, mientras, otras vecinas operan ciclos conservadores. Sin que uno y otro tipo de ciclo sea uniforme, cada uno tendrá su propio matiz, su propia dinamica. Unas serán radicales, otras pueden ser moderadas, intermedias o puramente estaticas o conservadoras. Buen ejemplo de ello, es Cuba, allí las ideas ayer nuevas, novedosas, revolucionarias, permanecen estaticas, por tanto, han envejecido pero, todavía la población no ha tomado consciencia de su caracter conservacionista. En razón de que la clase o nomenclatura en el pode,r no ha perdido credibilidad. Sus valores, sus principios no han colapsado.
Por otra parte, Haití al caracter de valores, de principios políticos, se mantienen en un ciclo conservador permanente porque no existe un objeto político de progreso o de retroceso a defender. No es un Estado propiamente dicho, ni es una nación con objetivos definidos, fuera de la lucha por la sobrevivencia diaria y una reducida oligarquía despiadada que no le duele su pueblo, sino que vive como dijo Jacques Cousteau de exprimir piedras hasta hacerla sangrar. Por tanto, para que exista ciclo político, deben existir ideas políticas en juego con valores y principios a defender. Otro buen ejemplo, es el caso de Ucrania. Resulta que ese país es una nación en tránsito, no está claro que es lo que defiende, sus valores y principios no están bien definidos. Por eso, el señor Zelenski, se permite destruir la nación sin que haya reacción interna. Vende el país a rusos, europeos y estadounidenses sin freno o reacción interna.
En cuanto a la duración de los ciclos, esto dependerá de la credibilidad del liderazgo y de la existencia o no de ideas políticas opuestas a defender, como ya quedó dicho. Donde existen y los dirigentes mantengan el valor de sus principios y valores duraran más, aun siendo añejas que allí donde la devaluación de estas sea operativa. DLH’’27-2-2025