Estudio clave para urbanistas: la clave está en un ángulo de 13 grados.
MADRID, 25 de marzo (EUROPA PRESS) – Un equipo de matemáticos ha logrado un avance significativo al identificar la lógica que subyace al comportamiento de las multitudes, desvelando por qué el flujo ordenado de peatones puede transformarse repentinamente en caos. Este descubrimiento, publicado en la prestigiosa revista Proceedings of the National Academy of Sciences, ofrece una perspectiva crucial para urbanistas y diseñadores de espacios públicos, con el potencial de mejorar la seguridad y eficiencia de cruces peatonales y otras áreas concurridas.
Los pasos de cebra, escenarios cotidianos de la vida urbana, suelen ser ejemplos paradigmáticos de la capacidad humana para organizarse espontáneamente. Sin embargo, este orden puede desvanecerse en un abrir y cerrar de ojos, dando paso a un flujo caótico donde cada individuo sigue su propio camino, a menudo de forma errática.
Un hallazgo con implicaciones urbanísticas
El equipo de investigación, liderado por el profesor Tim Rogers de la Universidad de Bath y el Dr. Karol Bacik del MIT, ha determinado el punto crítico en el que el flujo peatonal transita del orden al desorden. La clave, según sus hallazgos, reside en el ángulo de dispersión de las direcciones de los peatones. Cuando este ángulo supera los 13 grados, el caos se apodera del espacio.
Este descubrimiento tiene implicaciones directas en el diseño urbano. Al comprender los factores que desencadenan el caos peatonal, los urbanistas pueden diseñar cruces y espacios públicos que minimicen la congestión y mejoren la seguridad. Por ejemplo, limitar el ancho de un paso de cebra o considerar su ubicación estratégica puede ayudar a mantener el flujo ordenado.
De la teoría a la práctica
La investigación combinó simulaciones matemáticas con experimentos controlados en un gimnasio. Los investigadores analizaron el comportamiento de los peatones en diversas situaciones, considerando factores como los ángulos de cruce y las maniobras de evasión. Los experimentos confirmaron que la transición del orden al caos ocurre alrededor del umbral de los 13 grados, tal como predecía la teoría.
"Nuestro objetivo era desentrañar los misterios de la formación de carriles peatonales", explica el profesor Rogers. "Esta nueva teoría nos permite predecir qué tipos de espacios fomentan un flujo eficiente y cuáles son las condiciones que propician el caos".
El futuro del flujo peatonal
El equipo de investigación planea llevar sus hallazgos al mundo real, estudiando el comportamiento de las multitudes en calles concurridas de ciudades bulliciosas. Este conocimiento podría revolucionar la forma en que diseñamos nuestros espacios públicos, haciéndolos más seguros, eficientes y agradables para todos.