En su exposición, Despradel destacó que en el periodo 2017-2021 se apostó por la producción nacional y la desregulación.
Santo Domingo.- El jueves 3 de abril de 2025, El economista y CEO de DASA, Roberto Despradel, ofreció un análisis profundo sobre la dinámica entre las economías de República Dominicana y Estados Unidos, abordando el nuevo contexto internacional y las políticas industriales y comerciales que están transformando el escenario global. Durante su intervención, Despradel resaltó cómo las estrategias de ambos países se entrelazan y se influencian mutuamente, generando tanto oportunidades como desafíos para el crecimiento y la competitividad.
La ponencia, titulada “La Política comercial e industrial en el nuevo contexto internacional”, se centró en explicar la evolución de la política industrial de Estados Unidos, partiendo desde la primera administración de Trump hasta la actual etapa de su segunda gestión.
En su exposición, Despradel destacó que en el periodo 2017-2021 se apostó por la producción nacional y la desregulación para revitalizar la manufactura, acompañada de reducciones de impuestos a las empresas. Con la llegada de la administración Biden (2021-2025), se combinó ese apoyo a la producción con inversiones masivas en tecnología y sostenibilidad
Ahora, en la segunda etapa de Trump (2025- ), la política se enfoca en el refuerzo de aranceles y la desregulación, priorizando sectores estratégicos como el naval, acero, vehículos y la energía fósil, todo en un intento por contrarrestar la influencia de China y fortalecer la industria interna .
- Dentro de este marco, uno de los puntos clave fue el uso de aranceles “recíprocos” por parte de Estados Unidos. Estas medidas buscan no solo revitalizar la industria nacional, sino también equilibrar las balanzas comerciales mediante negociaciones bilaterales y el establecimiento de acuerdos estratégicos.
Según Despradel, esta política tiene una doble función: proteger la competitividad interna y utilizar el comercio como una herramienta geopolítica para salvaguardar la seguridad nacional, evidenciado en acciones que incluyen restricciones a empresas tecnológicas y medidas en contra de prácticas consideradas desleales en el ámbito comercial.
La exposición del economista también abordó los ejes estratégicos de la política comercial y las implicaciones que esta tiene para la seguridad nacional y el control de otros sectores clave, como el migratorio y el combate al narcotráfico.
La decisión de bloquear el nombramiento de jueces en el Órgano de Apelación de la OMC, por ejemplo, es una muestra del creciente escepticismo de Estados Unidos ante el multilateralismo, lo que ha generado un ambiente de incertidumbre en el comercio internacional.
En este sentido, Despradel enfatizó la importancia de contar con una visión integral que considere tanto los aspectos económicos como los de seguridad nacional, señalando que estos cambios están reconfigurando la forma en que se entienden las relaciones comerciales a nivel global.
Por otro lado, el análisis puso especial énfasis en la vinculación entre la economía de Estados Unidos y la de República Dominicana. Durante la presentación se destacaron estadísticas que muestran que, por cada punto porcentual de crecimiento en Estados Unidos, la economía dominicana se expande entre 1.7 y 2.2 puntos porcentuales.
Este fenómeno se explica por diversos factores estructurales: las remesas, que constituyen el 85% de la inversión económica; la inversión extranjera directa (30%); las exportaciones de zonas francas (73%) y el flujo de turistas vía aérea (42%) .
El economista subrayó además que la interrelación entre ambas economías se ha materializado en un aumento sustancial de las exportaciones dominicanas al mercado estadounidense, un vínculo que se ve reflejado en las cifras de comercio, donde los productos manufacturados y textiles desempeñan un papel preponderante.
Sin embargo, Despradel también alertó sobre ciertos desafíos: mientras que sectores como el textil en Haití han visto una contracción que los ha llevado a niveles similares a los de 2011, la competitividad del sector industrial dominicano se enfrenta a obstáculos derivados de prácticas desleales, la rigidez en algunos procesos y la necesidad de modernizar sus cadenas productivas.
En este contexto, el experto destacó la importancia de que República Dominicana aproveche sus ventajas competitivas y se posicione como un centro de relocalización cercano. La estabilidad y seguridad jurídica, reforzada a través de acuerdos comerciales como el DRCAFTA, se erigen como pilares fundamentales para atraer inversiones y diversificar la oferta exportable.
Asimismo, Despradel enfatizó la necesidad de fomentar políticas industriales activas que impulsen la reindustrialización, aprovechando los incentivos fiscales y las oportunidades que se abren en un escenario global de cambios constantes en las reglas del comercio internacional.
Durante su intervención, Roberto Despradel instó a los actores económicos y políticos a mantenerse vigilantes ante las medidas comerciales adoptadas por Estados Unidos, especialmente considerando la posibilidad de retaliaciones por parte de países más afectados.
Citando estimaciones de importantes instituciones financieras como JP Morgan, advirtió que estas políticas podrían generar ingresos adicionales de hasta US$400 billones, lo que representaría el mayor incremento de impuestos desde 1968. No obstante, resaltó que, para la economía dominicana, el impacto es mixto: si bien existen desafíos inherentes a la competitividad industrial, también se abren oportunidades para afianzar cualidades positivas en la relación bilateral y aprovechar el impulso generado por una política comercial más activa.
Finalmente, la ponencia concluyó con una reflexión sobre el futuro de la competitividad, no solo en América, sino también en el ámbito europeo, donde se discute el impacto de las nuevas políticas industriales y la transición del offshoring al friendshoring.
En este nuevo paradigma, la seguridad nacional prevalece sobre los beneficios tradicionales de la teoría de la aglomeración, haciendo indispensable una coordinación público-privada que garantice el desarrollo sostenible y la integración de las economías.
El análisis de Despradel deja en claro que la relación comercial y económica entre República Dominicana y Estados Unidos está en constante evolución. Con políticas que buscan equilibrar intereses nacionales y globales, ambas naciones tienen ante sí el reto de adaptarse a un entorno de creciente competitividad y cambios estructurales, donde la innovación y la estrategia serán claves para sostener el crecimiento y asegurar la prosperidad a largo plazo .